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El Niño recorta la pesca en Perú y Chile y hunde la oferta de ingredientes marinos

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Escrito por:Jordan Arce

El fenómeno de El Niño provocó una caída del 49% en la producción acumulada de harina de pescado en Perú y Chile durante los primeros siete meses de 2026 respecto del mismo lapso del año anterior. En cuanto al aceite de pescado, la elaboración retrocedió 30 %, de acuerdo con la Organización de Ingredientes Marinos (IFFO).

La menor disponibilidad de capturas en ambos países explicó gran parte del faltante de ingredientes marinos, una merma que también se observó en naciones africanas y del norte de Europa.

El declive impacta a un mercado ligado a la fabricación de alimentos balanceados para la acuicultura y la ganadería. Perú y Chile se perfilan como los principales motores de la baja registrada hasta julio, en un contexto que mantiene bajo seguimiento el desempeño de la pesca en Asia durante los últimos meses del año.

IFFO sostuvo que la contracción de la oferta sudamericana podría atenuarse si algunas zonas de Asia elevan su actividad en el último trimestre. China, India y Omán figuran entre los países cuya temporada de pesca alcanza uno de sus picos en ese período.

“La menor disponibilidad de harina y aceite de pescado procedente de Sudamérica podría equilibrarse con el aporte de ciertas regiones de Asia cuya temporada alta transcurre en el último trimestre del año; entre ellas se encuentran China, India y Omán”, señaló Enrico Bachis, director de investigación de mercado de IFFO.

Caída de la oferta

El reporte de IFFO coloca a Perú y Chile en el núcleo del descenso de ingredientes marinos durante los primeros siete meses de 2026. La producción de harina de pescado acumuló una baja de 49% frente al mismo período del año previo, mientras que el aceite de pescado retrocedió 30%.

La entidad atribuyó el déficit, principalmente, a menores volúmenes de pesca en Sudamérica. La contracción no se limitó a esa zona: las capturas también fueron más reducidas en países africanos y del norte de Europa, restringiendo la materia prima disponible para las plantas procesadoras.

El panorama se da en medio de alteraciones asociadas a El Niño, fenómeno que ha golpeado directamente a la pesca peruana. Informaciones difundidas por medios locales muestran que las variaciones de temperatura y las condiciones climáticas adversas llevaron a diversos sectores, como la pesca, la agricultura y las exportaciones, a recalibrar sus proyecciones.

En una presentación ante la Comisión Bicameral de Presupuesto del Congreso de la República, el ministro de la Producción, Juan Carlos Requejo, indicó que la pesca industrial venía padeciendo los efectos del fenómeno desde el segundo trimestre de ese año.

“El sector pesquero enfrenta desde el segundo trimestre del año los embates del fenómeno El Niño”, manifestó.

Requejo detalló que el Gobierno había implementado 19 medidas de reactivación orientadas a la pesca artesanal, aunque adelantó que también se requerirían acciones para el segmento industrial. “Pero también tenemos que aprobar medidas para la pesca industrial, que ha sido afectada al igual que la pesca artesanal”, añadió.

La pesquería de anchoveta

El impacto de El Niño sobre la actividad pesquera peruana se reflejó en la captura de anchoveta, especie clave para la producción de harina y aceite de pescado. La primera temporada norte-centro, la principal para la pesca industrial de anchoveta, logró extraer poco más del 20% de la cuota antes de que se dispusiera el cierre por el inicio del desove.

“La pesca industrial tuvo una primera temporada norte-centro, la más relevante para la anchoveta, en la que solo se llegó a capturar poco más del 20% de la cuota y ya se clausuró por el comienzo del desove”, precisó Requejo.

La segunda temporada seguía a la espera de evaluación, ya que las autoridades debían revisar las condiciones antes de autorizar su inicio.

El Ministerio de la Producción declaró en emergencia el sector pesquero y acuícola. Según explicó el funcionario, la medida buscó habilitar herramientas financieras y evitar que empresas y trabajadores afrontaran perjuicios adicionales por la falta de ingresos.

“La declaratoria de emergencia permite un tratamiento financiero diferenciado, prevenir el deterioro de la calificación crediticia, ampliar plazos y otorgar facilidades para deudas y multas”, indicó.

También refirió gestiones para que los trabajadores de la pesca industrial mantuvieran su cobertura de seguridad social, pese a no percibir ingresos desde abril.

Entre los ejes anunciados por el ministerio figuraban el respaldo en evidencia científica y en informes del Instituto del Mar del Perú (Imarpe), el impulso a la infraestructura pesquera y acuícola, la promoción del consumo de pescado, el reforzamiento de la sanidad e inocuidad de los productos hidrobiológicos y una regulación con mayor flexibilidad.

Descenso de la pesca

La merma de la producción pesquera se dejó ver en las exportaciones. En un informe televisivo de Latina, el jefe de Estudios Económicos del Centro de Investigación de Economía y Negocios Globales de la Asociación de Exportadores (CIEN-ADEX), Gabriel Arrieta, señaló que el comercio exterior del país había superado los USD 63 mil millones entre enero y julio, aunque el desempeño del rubro pesquero mostraba una tendencia contraria.

“Hasta la fecha, las exportaciones peruanas en su conjunto han superado los sesenta y tres mil millones de dólares entre enero y julio. En el ámbito pesquero, observamos una caída de diecinueve punto siete por ciento”, afirmó Arrieta. El especialista advirtió que la disminución podría prolongarse si persistían los problemas productivos.

El mismo reporte apuntó que los efectos del fenómeno alcanzaban al agro, donde el clima podía afectar tanto el rendimiento de los cultivos como la logística para llevar la mercadería a los mercados externos. Arrieta indicó que la expectativa de crecimiento de las exportaciones agrícolas había bajado respecto de los registros superiores al 10% del año anterior.

“Desde nuestra perspectiva, se producirá una desaceleración en la tasa de crecimiento del sector agrícola”, señaló. “Para este año estimamos tasas en el entorno del uno al cuatro por ciento”.

Las alertas se extendieron a otras actividades de la economía peruana. Un informe de 24 Horas citó datos del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) que muestran que la pesca acumuló una caída de 31% en el primer semestre de ese período, con un desplome de 73% en junio. El sector agrario retrocedió 0,8% ese mes, mientras que la industria textil registró una baja de hasta 20%, según el reporte.

Demanda dispareja

Mientras Sudamérica encara una producción más baja de ingredientes marinos, China reanudó en agosto la operación de sus plantas de harina y aceite de pescado. IFFO señaló que las estimaciones preliminares situaban la producción interna china hasta julio de 2026 por encima de la de un año antes.

Aun así, el informe advirtió que todavía debía definirse la disponibilidad efectiva de materia prima pesquera para las plantas en lo que resta del año. La reactivación coincidió con un período de fuerte demanda de alimentos balanceados para acuicultura, ya que agosto es una fase clave de crecimiento para varias especies cultivadas.

El entorno presenta desafíos propios. Las altas temperaturas y eventos extremos, como tifones recientes, afectaron la acuicultura costera. IFFO precisó que la demanda general de alimento balanceado alcanzó su pico estacional, aunque su dinámica varía según la especie.

Los precios en origen de la lubina de boca grande, el pez cabeza de serpiente y el bagre amarillo se mantenían deprimidos. Datos de mercado citados por la organización mostraron que los volúmenes de siembra de estas especies disminuyeron en el primer semestre de 2026 frente al mismo período del año previo.

Una menor siembra anticipa una demanda más débil de alimento balanceado y de harina de pescado durante la etapa de engorde. En contraste, el consumo destinado a especies de mayor valor y mejores márgenes se mantenía estable o con señales de recuperación.

IFFO indicó que los costos de crianza seguían elevados y que la menor oferta había contribuido a una reducción interanual del consumo total de harina de pescado en China. El mercado porcino del país también mostraba una demanda moderada, debido a una menor necesidad de alimento para lechones y cerdos en crecimiento.

La organización consideró poco probable una recuperación significativa del consumo de harina de pescado por parte del sector porcino chino en lo que resta de 2026. Se mantendrá el seguimiento de la evolución de la temporada de pesca en China, India y Omán, así como de las condiciones que determinen la producción de ingredientes marinos en Perú y Chile.