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La Asamblea General de la ONU está marcada por ausencias, Groenlandia y la despedida de Guterres

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Faltas de peso, con al menos una ineludible, el cierre de campaña de los aspirantes a la secretaría general y reuniones paralelas que atraerán casi tanto interés como las intervenciones del auditorio principal.

La Asamblea General de la ONU, cuyo debate general arranca este martes 22 de septiembre, buscará una vez más reimpulsar el multilateralismo, en un contexto en el que varios de los líderes más influyentes del mundo ya lo dan por acabado.

En total, 81 jefes de Estado y 50 jefes de Gobierno fueron convocados a Nueva York. Cerca de un centenar intervendrán en una cumbre con el lema “Restaurar la confianza y gestionar la transformación a fin de que las Naciones Unidas generen resultados para todos”.

La última vez de António Guterres

Al frente de la Secretaría General desde 2017, el diplomático con doble ciudadanía portuguesa y timorense abrirá por última vez una Asamblea General, tras un mandato en el que promovió reformas para hacer más ágil el engranaje de la ONU, con énfasis en la contención del gasto.

La organización ha debido funcionar sin las contribuciones de su principal financiador, Estados Unidos, que acumula 1.312 millones de dólares en atrasos y pagos pendientes, a lo que se suma la negativa de Donald Trump a honrar las cuotas correspondientes.

Durante su mandato, la Secretaría General recortó hasta un 20% su personal, concentró tareas administrativas en la sede de Nueva York y eliminó posiciones y mandatos duplicados o considerados desfasados.

Trump se despacha contra la ONU: ¿flaquea el multilateralismo?

Ha tenido que enfrentar una ofensiva dura contra el multilateralismo, con Trump como uno de sus principales promotores. Aun así, logró mantenerlo a flote, aunque con fragilidad, gracias en buena medida al respaldo europeo.

No obstante, quedó corto en su intento de reformar el Consejo de Seguridad, donde ha cuestionado el derecho a veto de las cinco potencias que bloquea cualquier consenso. Tampoco prosperó su llamado a ampliar la representación de África y de América Latina y el Caribe.

“Hay potencias que vulneran el derecho internacional y aun así integran el Consejo de Seguridad”, llegó a denunciar.

El 1 de enero de 2027 cederá el cargo a un nuevo secretario general, entre postulantes que incluyen a cuatro latinoamericanos: el argentino Rafael Grossi (director general del Organismo Internacional de Energía Atómica), la costarricense Rebeca Grynspan y las ecuatorianas María Fernanda Espinosa e Ivonne Baki. La expresidenta de Chile, Michelle Bachelet, confirmó el sábado que bajaba su postulación.

Ausencias voluntarias y forzadas

Como ocurre desde hace más de una década, volverán a faltar dos de los mandatarios más influyentes, Vladimir Putin y Xi Jinping. En su representación acudirán el canciller ruso Serguéi Lavrov y el vicepresidente chino Han Zheng.

La no presencia de Xi llama especialmente la atención, ya que el líder asiático estará en Estados Unidos durante la semana del encuentro, con la agenda de verse en Washington con Donald Trump.

Entre los dirigentes europeos, sobresale la falta de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, y del canciller alemán, Friedrich Merz.

El presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas, tampoco asistirá, aunque en su caso no por decisión propia, sino porque la Administración Trump le negó el visado. La ONU aprobó que participe mediante un mensaje en video.

En contraste, sí viajará una delegación iraní encabezada por el presidente Masoud Pezeshkian y el ministro de Exteriores Abbas Araqchi, a quienes Washington concedió la autorización correspondiente.

Varios mandatarios latinoamericanos optaron por no acudir. El presidente colombiano Abelardo de la Espriella delegará en su vicepresidente, José Manuel Restrepo; Roberto Velasco Álvarez, canciller mexicano, intervendrá en nombre de Claudia Sheinbaum; y por Cuba asistirá el canciller Bruno Rodríguez, en lugar de Miguel Díaz-Canel.

El liderazgo de Macron

El presidente francés Emmanuel Macron asumirá en gran medida la tarea de enfrentar algunos de los mayores retos para el multilateralismo en esta Asamblea General: la guerra en Ucrania, sus crecientes riesgos para Europa y las advertencias de Trump a los aliados tradicionales de Occidente.

El domingo 20 de septiembre se reunirá con el primer ministro canadiense Mark Carney en San Pedro y Miquelón, colectividad territorial francesa frente a las costas de Terranova, pocas horas después del anuncio de Trump de un acuerdo con Dinamarca para el control militar y de seguridad de Groenlandia.

Las ambiciones del magnate republicano, con propuestas para comprar la isla ártica bajo soberanía danesa o convertir a Canadá en el estado 51 de Estados Unidos, han sido firmemente rechazadas tanto por la OTAN como por la Unión Europea.

Macron será ahora quien dé continuidad a los contactos entre Ottawa y Bruselas, tras la invitación de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, para que Canadá se incorpore como miembro asociado de la UE, una figura inédita cuyos primeros trazos delineará el mandatario francés en su encuentro con Carney.

Desde las costas de Terranova partirá directo a Nueva York, donde, ante la ausencia de Merz, asumirá la representación de los intereses compartidos de la Alianza Atlántica y del bloque de los 27 en su última comparecencia ante la Asamblea General.

También fijará esas prioridades en un Consejo de Seguridad centrado en la guerra de Ucrania, justo cuando muchos países europeos advierten sobre la posibilidad de un conflicto híbrido que afecte sus intereses, y con el objetivo de reafirmar el respaldo al presidente Volodímir Zelenski.

Lo que sucederá al margen

Además del encuentro entre Xi y Trump, se prevén otros hitos relevantes paralelos a la Asamblea General.

Venezuela vuelve a este foro por primera vez desde 2018, tras confirmarse la presencia de la presidenta encargada Delcy Rodríguez.

La dirigente venezolana mantendrá un primer cara a cara con Trump en Washington, durante la recepción que el líder republicano ofrecerá a los jefes de Estado y de Gobierno asistentes al evento de Naciones Unidas.

El plato fuerte paralelo a la cumbre de la ONU será, sin embargo, la firma del acuerdo entre Estados Unidos, Dinamarca y Groenlandia para fortalecer la seguridad del Ártico.

El Gobierno de la primera ministra danesa, Mette Fredriksen, confirmó que el pacto se formalizará durante la Asamblea General.