Región del Bío Bío

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Condenados del caso Molino Grollmus acumulan 1.055 años de cárcel; este es el detalle de las penas

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Escrito por:Megam Ossandón

Las penas impuestas a los 18 responsables del ataque contra la familia Grollmus y del incendio que arrasó con su histórico molino en Contulmo, región del Bío Bío, totalizan 1.055 años de cárcel.

El Tribunal Oral en lo Penal de Cañete dictó condenas efectivas por cuatro homicidios calificados en grado de frustrado, incendio, robo con violencia y porte ilegal de armas y municiones.

Los hechos ocurrieron el 29 de agosto de 2022 y dejaron a dos adultos mayores con lesiones graves: uno debió ser amputado de una pierna y otro perdió la visión de un ojo.

Detalle de las penas a los condenados por el caso Molino Grollmus

Las sanciones más elevadas recayeron en Federico Gerónimo Astete Catrileo, Gerson Alejandro Luengo Navarrete, Javier Alejandro Mariñán Millahual, Domingo David Esteban Mariñán Millahual y José Hernán Melgarejo Calbullanca.

A cada uno se le impusieron dos condenas de 15 años por los ataques contra Helmuth y Christian Grollmus; y otras dos de 12 años y seis meses por los homicidios calificados frustrados de Carlos Grollmus y Christian Cid.

Además, se les añadieron 12 años y seis meses por incendio, 7 años por robo con violencia, 5 años por porte ilegal de arma de fuego y 818 días por porte ilegal de municiones.

En suma, cada uno de esos cinco líderes de la Resistencia Mapuche Lafkenche supera los 81 años de presidio.

Según indicó el fiscal regional subrogante del Bío Bío, Michelangelo Bianchi, este grupo recibió penas más severas porque sus integrantes no contaban con la atenuante de irreprochable conducta anterior.

Un segundo grupo, integrado por nueve adultos, recibió más de 65 años de prisión por persona.

Ellos son Víctor Ignacio Maldonado Millabur, Víctor Manuel Maldonado González, Robert Francisco Galindo Huenumil, Gerald Aníbal Marileo Matamala, Ariel Eduardo Marileo Matamala, Dago Reyes Reyes, Nelson Alonso Llempi, Nicolás Omar Sánchez Toledo y Luis Felipe Paineo Antimán.

Cada uno fue condenado a dos penas de 12 años y seis meses y a otras dos de 10 años y un día por los cuatro homicidios calificados frustrados. Además, se les impuso 10 años y un día por incendio; cinco años y un día por robo con violencia; 4 años por porte ilegal de arma de fuego; y 541 días por porte ilegal de municiones.

Rodrigo Arturo Valenzuela Canullán, en tanto, recibió una pena única de 20 años por los cuatro homicidios frustrados. A esa condena se agregaron cinco años y un día por incendio, cinco años y un día por robo con violencia, tres años por porte ilegal de arma y 541 días por porte ilegal de municiones. En total, suma más de 34 años de presidio.

Las penas para quienes eran adolescentes

Dos de los sentenciados, identificados como L.R.M.M. y A.E.R.P., recibieron la sanción máxima prevista para adolescentes: 10 años de internación en régimen cerrado con programa de reinserción social.

Ambos fueron hallados culpables de los cuatro homicidios calificados frustrados y de los delitos consumados de incendio, robo con violencia y porte ilegal de armas y municiones.

Un tercer adolescente, identificado como S.T.R.P., fue sancionado con tres años de libertad asistida especial con internación parcial.

El fiscal Bianchi destacó la envergadura de las penas y afirmó que guardan proporcionalidad “con la naturaleza de los hechos que se investigaron y que se dieron a juicio, y por el número de víctimas y la gravedad de estos hechos”.

También indicó que entre los condenados hay líderes vinculados a la Resistencia Mapuche Lafkenche y aseguró que, tras sus detenciones, los atentados atribuidos a esa organización descendieron “prácticamente a cero”.

Una vez que la sentencia quede ejecutoriada, el tribunal ordenó tomar muestras biológicas a los condenados para incorporar sus perfiles al Registro Nacional de ADN.

El atentado

El tribunal tuvo por acreditado que cerca de 30 personas se reunieron durante la tarde del 29 de agosto de 2022 en el sector de Antiquina, en Cañete, para coordinar el ataque.

Los partícipes se repartieron tareas y emplearon armas, municiones, chalecos antibalas y radios. Antes de llegar al molino, incendiaron una vivienda vecina y asaltaron a trabajadores forestales, a quienes amarraron para robarles una camioneta, motosierras y teléfonos.

Luego cercaron la propiedad de la familia Grollmus y abrieron fuego contra la casa. Durante la ofensiva quemaron el molino, un museo, una leñera y vehículos.

Carlos Grollmus, de 79 años, fue golpeado, utilizado como escudo humano y recibió un disparo a corta distancia en una pierna, que más tarde debió ser amputada.

Christian Cid, quien intentó asistir a su padre, recibió un disparo de escopeta en el rostro y perdió la visión de su ojo derecho.