El padre de un lactante de dos meses y 28 días, quien fue declarado culpable de parricidio en grado frustrado por hechos registrados en abril de 2019 en Quilpué, región de Valparaíso, fue sentenciado a 12 años y seis meses de prisión efectiva.
La sentencia la dictó el Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Viña del Mar, después de que la Fiscalía de Quilpué demostrara con prueba testimonial, pericial y documental, que el acusado golpeó al menor en la cabeza y el tórax, causándole lesiones graves y secuelas estructurales en el sistema nervioso central.
Según lo expuesto durante el juicio por el fiscal de Quilpué, Hernán Silva, el hecho ocurrió alrededor de las 16:00 horas del 25 de abril de 2019, cuando el acusado estaba en su domicilio y sostenía a su hijo en brazos.
En ese momento, según estableció el tribunal, el hombre agredió al bebé con un elemento contundente. El niño presentó una amplia fractura de cráneo y edema cerebral, quedando en riesgo vital.
La atención médica evitó su muerte.
Durante el juicio declararon especialistas que atendieron al bebé, quienes aportaron información sobre la gravedad y particularidades de las lesiones.
Uno de los pediatras señaló que los hallazgos clínicos no eran compatibles con la versión de una caída accidental.
“Las caídas son frecuentes en los hogares con lactantes y, por lo general, no provocan lesiones graves, ya que no implican tanta velocidad ni ocasionan tantas fracturas”, apuntó el médico, quien añadió que lo observado en el niño no coincidía con la versión entregada de los hechos.
De acuerdo con la sentencia, el bebé se encontraba en buen estado cuando su madre ingresó a ducharse. Mientras permanecía en la ducha, la mujer oyó un golpe seco y luego el cese súbito del llanto del niño.
Madre lo halló inconsciente
Al acudir a verlo, lo encontró inconsciente y advirtió sangre en la cavidad bucal. Posteriormente, los médicos confirmaron la fractura craneal y el edema cerebral.
“Para el tribunal quedó acreditado que la fractura craneal sufrida por la víctima fue producto de un golpe propinado por el acusado”, indica la resolución.
El tribunal concluyó que, mientras la madre permaneció en la ducha, el lactante fue golpeado por su padre, descartando que las lesiones fueran consecuencia de una caída desde baja altura.
Finalmente, la sala impuso al acusado 12 años y seis meses de presidio mayor en su grado medio, junto con la inhabilitación absoluta perpetua para ejercer cargos y oficios públicos y derechos políticos, y la inhabilitación absoluta para profesiones titulares durante el tiempo de la condena.




