El diputado del Frente Amplio Jaime Bassa comentó la reinstalación del monumento al general Manuel Baquedano y señaló que, aunque haya vuelto, para él ese espacio seguirá siendo la “Plaza Dignidad”.
“Pongan el monumento que quieran, esa plaza es y seguirá siendo Plaza Dignidad”, sostuvo el legislador por la región de Valparaíso en conversación con El Mercurio.
Sus palabras llegaron tras la reapertura del lugar, que quedó sin muros ni rejas al concluir los trabajos de restauración, y que posteriormente recibió honores en una ceremonia realizada el sábado 19 de septiembre, luego de la Parada Militar.
Bassa y el retorno del monumento a Baquedano
La estatua ecuestre resultó seriamente dañada durante las protestas del estallido social. Fue rayada y golpeada, e incluso hubo intentos por derribarla, razón por la cual en 2021 se retiró para su restauración. En la plaza permaneció únicamente el plinto que la sostenía.
Por decisión del Consejo de Monumentos Nacionales, el monumento volvió a Plaza Baquedano en marzo de este año, a pocas horas de que concluyera el gobierno del expresidente Gabriel Boric.
Los trabajos continuaron en la base, donde se retiraron con bisturí 23 capas de pintura para devolver el tono verde claro original de la andesita con la que fue construida.
El monumento quedó sin muros ni rejas y cuenta con un recubrimiento antigrafiti que facilitará su limpieza ante eventuales intervenciones. Carabineros, por su parte, mantiene vigilancia en el sector.
Plaza Italia, Baquedano o Dignidad
A lo largo de su historia, el sitio ha recibido distintos nombres. Popularmente se le conoce como Plaza Italia por el monumento “El Genio de la Libertad”, donado por la colonia italiana en 1910 y ubicado en sus cercanías.
En 1928 se instaló la estatua del general Manuel Baquedano, lo que dio origen a su denominación oficial como Plaza Baquedano.
Tras el estallido social de octubre de 2019, los manifestantes comenzaron a llamar al lugar “Plaza Dignidad”, aunque nunca se oficializó. Esa denominación convirtió a la tradicional Plaza Baquedano —o Plaza Italia— en el epicentro simbólico de las movilizaciones.
La idea de “dignidad” funcionó como un eje común para articular demandas diversas, como mejores pensiones, salud y educación. La consigna “Hasta que la dignidad se haga costumbre” terminó cristalizándose en el nombre popular de la plaza. Así, el lugar dejó de asociarse únicamente a celebraciones, hitos institucionales y glorias militares, y pasó a representar, para una parte de la ciudadanía, la lucha por derechos y transformaciones sociales.




