Seis grandes hospitales de Estados Unidos habrían suspendido los tratamientos de transición de género para adolescentes tras un acuerdo extrajudicial, una decisión calificada por activistas como “devastadora”.
Este presunto arreglo, informado por el New York Times, se produce después de una extensa investigación del Departamento de Justicia estadounidense, impulsada por la administración de Donald Trump, por posibles infracciones vinculadas a la facturación de estos tratamientos y a un supuesto fraude al consumidor.
Hospitales abandonan los tratamientos de transición de género
El fiscal general Todd Blanche señaló el jueves pasado en un comunicado oficial que los hospitales que, a su juicio, se aprovechan de menores para llevar a cabo estas prácticas y luego cobran de forma fraudulenta por los procedimientos tendrán que rendir cuentas.
Según se indica, bajo la actual presidencia de Trump, muchos centros de salud que ofrecían a adolescentes tratamientos de transición de género han dejado de hacerlo alegando presiones.
En el marco de la ofensiva legal de la administración del actual presidente, se difundió un informe que sostuvo que los hospitales estarían facturando de manera incorrecta a las aseguradoras por estos procedimientos con el fin de obtener mayores reembolsos de programas federales y aseguradoras privadas.
Aun cuando varios hospitales negaron haber incurrido en irregularidades, el medio sostiene que los centros de salud aceptaron dejar de proporcionar el tratamiento, pagar multas y ofrecer atención médica gratuita a ex pacientes que deseen abordar efectos secundarios o revertir la transición de género.
Representantes de algunos hospitales indicaron que con esta decisión buscan evitar prolongados litigios con el gobierno federal y no verse obligados a divulgar datos personales de sus pacientes.
En contraste, críticos sostienen que el Departamento de Justicia “actuó de mala fe”, planteando cuestiones financieras para “intimidar a los hospitales”.
Raquel Willis, directora ejecutiva del grupo activista Movimiento de Liberación de Género, dijo al New York Post que “es devastador ver cómo, una a una, las instituciones sanitarias que antes atendían a jóvenes trans les dan la espalda”.




