El proceso por la muerte de Diego Armando Maradona experimentó en las últimas horas un vuelco imprevisto. En la última testimonial del juicio, el perito oficial Pablo Ferrari sorprendió al tribunal al plantear que no puede excluirse que el astro haya fallecido como consecuencia del covid-19.
“No es posible descartar que haya fallecido por covid“, sostuvo Ferrari, quien además criticó que en la autopsia no se practicara una prueba para detectar coronavirus. A su entender, se trató de “un error metodológico“.
La declaración cobra especial relevancia porque la hipótesis del covid-19 no había surgido en las 43 audiencias previas, en las que declararon 76 testigos. Ferrari intervino en una pericia realizada en 2025 a pedido de la defensa de Leopoldo Luque, uno de los principales imputados y médico que atendió a Maradona.
Maradona falleció el 25 de noviembre de 2020, en plena pandemia, mientras convalecía en una casa del partido bonaerense de Tigre tras una intervención quirúrgica.
Ferrari, médico legista, pediatra y perito oficial de la Justicia, presentó ante el tribunal una reconstrucción de los últimos momentos de Maradona distinta de la sostenida por otros peritos oficiales al inicio del juicio.
Según expuso, el exfutbolista habría acumulado líquido en los pulmones en un lapso muy breve —que pudo haber sido de minutos o pocas horas—, lo que habría provocado un ahogamiento y, en consecuencia, un paro cardíaco.
“El coronavirus ingresaba por las vías respiratorias y, por su virulencia, podía ser fulminante y causar la muerte del paciente en pocas horas”, señaló.
El perito también rebatió una de las hipótesis expuestas con anterioridad en el proceso. Mientras otros especialistas oficiales estimaron que Maradona pudo haber atravesado una agonía de hasta 12 horas, Ferrari sostuvo que el desenlace fue mucho más veloz.
“Su agonía debió durar apenas unos minutos”, declaró ante el tribunal.
La postura de Ferrari lo convierte en el único perito oficial que, durante el juicio, afirmó que la muerte pudo haber sido repentina.
El juicio comenzó el 14 de abril en los tribunales de San Isidro y tiene como acusados, además de Luque, a la psiquiatra Agustina Cosachov, la coordinadora de cuidados domiciliarios de Swiss Medical Nancy Forlini, el psicólogo Carlos Díaz, el coordinador de enfermeros Mariano Perroni, el enfermero Ricardo Almirón y el médico clínico Pedro Di Spagna.
A todos se les atribuye homicidio simple con dolo eventual.
La próxima audiencia será el 29 de septiembre, cuando se iniciará una nueva etapa del proceso. Allí, los acusados podrán ampliar sus declaraciones ante el tribunal.




