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Marruecos vota en legislativas marcadas por Ceuta y por una elevada abstención

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Agencia EFEAgencia española de noticias

Marruecos, con el que Chile suscribió el martes los términos de referencia (TdR) para iniciar la negociación hacia un Tratado de Libre Comercio (TLC), encara este miércoles una jornada electoral con un amplio despliegue policial en la frontera con Ceuta para frenar nuevos ingresos irregulares tras el reciente paso de decenas de miles de jóvenes, una herida abierta en una generación que se siente relegada en su país.

En la calle casi no se habla de estos comicios, que se prevén marcados por la abstención, después de una campaña discreta en un país impactado por la mayor crisis migratoria registrada en sus fronteras. Más de 70.000 personas, según las autoridades españolas, cruzaron desde territorio marroquí hacia Ceuta el 30 y 31 de julio.

Aquel episodio provocó una crisis humanitaria en el enclave español, tensiones diplomáticas entre Madrid y Rabat y fricciones con Bruselas, además de avivar en Marruecos las reivindicaciones patrióticas sobre Ceuta y Melilla, las dos ciudades españolas en el norte de África.

Los discursos oficiales no mencionan a las víctimas —al menos 141, según organizaciones civiles— y raras veces aluden a los miles de jóvenes que aún permanecen en Ceuta.

La salida masiva hacia Ceuta confirma la tendencia reflejada por una encuesta de Afrobarometer en 2025: más de la mitad de los menores de 30 años marroquíes se plantean emigrar y, de ellos, el 53% lo haría por vías irregulares si fuera necesario.

La tasa media de desempleo, cercana al 13%, se dispara hasta el 38% entre los menores de 25 años. Cuatro de cada diez jóvenes son ‘ninis’, es decir, no estudian ni trabajan.

Para la Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH) el problema no se reduce a la precariedad económica. “La desesperanza ha dejado de ser un sentimiento individual para convertirse en la identidad de toda una generación”, que ve en la migración una forma de rechazo ante la desigualdad, “la corrupción, el autoritarismo y el abuso de poder”.

Ese malestar también encendió el movimiento GENZ212, que estalló hace un año tras la muerte de ocho mujeres embarazadas en un hospital. Las protestas se han desinflado por las detenciones masivas y las condenas de hasta 15 años impuestas a sus simpatizantes.

En paralelo, organizaciones internacionales como Amnistía Internacional y Human Rights Watch denuncian el uso del Código Penal contra activistas, periodistas independientes y usuarios de redes sociales.

El costo de la compra

Si la contienda se evaluara por los indicadores macroeconómicos, el Ejecutivo saliente, encabezado por el magnate Aziz Ajanuch, podría alardear de su gestión.

El PIB aumentó un 4,9% en 2025 y el Banco Mundial proyecta un 4,2% para este año. Iniciativas como el megapuerto de Tánger Med, la expansión de las industrias automotriz y aeronáutica y la inversión prevista de 19.000 millones de euros vinculada al Mundial de 2030 —que Marruecos organiza con España y Portugal— sostienen el discurso oficial de un país en pleno proceso de modernización.

En la vida cotidiana, sin embargo, la macroeconomía choca con la canasta básica. El salario mínimo no alcanza los 340 euros mensuales y no llega a los diez euros por día en el campo.

De acuerdo con el HCP, el organismo estadístico marroquí, casi el 40% de los hogares se endeuda para cubrir gastos y el 75% percibe que su nivel de vida ha empeorado.

Un sistema “híbrido”

El resultado electoral no modificará los pilares del Estado, dirigido por el rey, quien concentra amplias atribuciones ejecutivas y religiosas como Amir Al Mouminine (Comendador de los Creyentes) y es el jefe supremo de las Fuerzas Armadas.

Las urnas elegirán a los 395 miembros de la Cámara de Representantes. La normativa favorece una composición parlamentaria atomizada, repartiendo escaños según el censo electoral y no en función de los votos válidos emitidos.

El monarca designará al jefe de Gobierno entre los miembros del partido más votado. El Palacio mantiene, además, la potestad de nombrar a los “ministros de soberanía”: Exteriores, Interior, Defensa y Asuntos Religiosos.

La abstención se impone

¿Quién ganará estas elecciones? Los analistas coinciden: la abstención, que podría superar el 50%.

Para votar es obligatorio inscribirse en el censo electoral. Figuran 15,8 millones de personas sobre una población de unos 38 millones. Los jóvenes de 18 a 24 años apenas suponen el 4% del registro. Las estimaciones, no obstante, sitúan en cerca de 28 millones a los marroquíes con derecho a voto. Para los expertos, esta brecha evidencia el desinterés electoral.

Las encuestas están prohibidas en Marruecos, pero los portales de apuestas coinciden con el pulso de la calle: continuidad de la coalición en el poder, integrada por la derecha y los nacionalistas.

El principal reto del nuevo Gobierno, resume a EFE el profesor de Derecho Constitucional Amine Essaid, será “reconstruir la confianza en el panorama político y preservar la paz social”.