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China prohíbe a ingenieros del sector tecnológico viajar o abandonar el país

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Deutsche WelleMedio de comunicación alemán en convenio de colaboración con BioBioChile

Desde sectores como la robótica y los semiconductores de última generación hasta la ingeniería de precisión y los componentes para automoción, compañías chinas han fichado a ingenieros de primer nivel, presuntamente espiado a rivales occidentales y sido vinculadas a ciberataques con el objetivo de acceder a valiosos secretos comerciales.

Ahora, Pekín está aplicando medidas para evitar que su tecnología más avanzada y su personal altamente calificado emigren al exterior.

Un muro chino frente a la fuga de cerebros

La semana pasada entraron en vigor normas que conceden a las autoridades chinas la potestad de impedir la salida del país de ingenieros, fundadores y otros expertos cuando se determine que sus conocimientos en baterías, tierras raras o inteligencia artificial (IA) representan un riesgo para la “seguridad industrial y tecnológica”.

En fechas recientes, Pekín también reforzó las reglas sobre inversión externa, tomó medidas severas contra ciudadanos chinos que mantienen su patrimonio fuera del país y limitó los viajes al extranjero de personal técnico.

De acuerdo con Henry Gao, profesor de Derecho en la Universidad de Gestión de Singapur (SMU, por sus siglas en inglés), estas limitaciones “ofrecen una visión poco habitual del verdadero estado de la economía china”.

“Estas medidas sugieren que Pekín está profundamente inquieto por la fragilidad económica y las notables salidas de capital”, afirma Gao.

Si bien la demanda por exportaciones chinas se mantiene sólida —sobre todo en bienes de alta tecnología—, el colapso del mercado inmobiliario del país ha golpeado con fuerza el consumo interno, con el crédito bancario cayendo a mínimos históricos durante el verano y un retroceso interanual de casi una cuarta parte en las ventas de vehículos nuevos en agosto.

Pekín frena operaciones

Un caso emblemático de la nueva línea de Pekín es Manus, una startup de inteligencia artificial fundada por dos ciudadanos chinos. El año pasado trasladó su sede de China a Singapur, en parte para esquivar las restricciones de inversión de EEUU y crecer en mercados internacionales.

Cuando Meta, propietaria de Facebook, intentó comprar Manus el pasado diciembre por 2.000 millones de dólares, Pekín vetó el acuerdo e impidió que los dos fundadores de la compañía abandonaran el país.

Este mes, además, las redes sociales chinas se han llenado de rumores de que el fundador y director ejecutivo de Huawei, Ren Zhengfei, y su hija, la directora financiera Meng Wanzhou, habrían salido del país.

Ni el gigante tecnológico ni las autoridades chinas han confirmado estos rumores.

Obstáculos para sacar capital del país

Bloomberg Intelligence calcula que el año pasado salió de China cerca de un billón de dólares en riqueza, la cifra más alta registrada desde 2006, fecha en que comenzó la recopilación de estos datos.

Pekín no ha ajustado su cupo anual de 50.000 dólares en divisas que los hogares pueden transferir fuera del país. Lo que sí ha limitado, según Alicia García-Herrero, economista jefe para Asia-Pacífico del banco de inversión francés Natixis, son las vías informales que las élites utilizaban para sortear ese tope.

“Ahora están presionando a las personas y a los intermediarios por los que suele circular ese dinero”, señala García-Herrero a DW.

Ha surgido toda una industria, dentro y fuera de China, orientada a facilitar la salida de personas junto con su capital. Las agencias de migración gestionan visados y la reubicación, mientras que intermediarios y fideicomisos offshore ayudan a colocar patrimonios en el extranjero.

En algunos casos, las empresas recurren a filiales en el exterior, a listados bursátiles o al traslado de personal para extraer del país tanto recursos financieros como know-how.

Nuevas reglas, vías alternativas

Gao considera que estas nuevas limitaciones pueden resultar contraproducentes, pues cuanto más complejo sea mover capital o personal al exterior, mayor será el incentivo para encontrar salidas alternativas.

“Con el tiempo, eso podría mermar aún más la confianza, acelerar la fuga de capitales y agravar los mismos problemas económicos que estas medidas intentan contener”, advierte el profesor de la SMU.

García-Herrero, por su lado, estima que frenar la movilidad del talento tendrá un impacto mayor que las restricciones al capital.

Autorizaciones para viajar

En mayo pasado, Bloomberg informó que las autoridades chinas ahora exigen a investigadores líderes en inteligencia artificial, así como a fundadores y ejecutivos de firmas como Alibaba y DeepSeek, obtener un permiso previo antes de salir del país.

Asimismo, Bloomberg reportó en enero del año pasado que otros ingenieros del sector tecnológico afrontan presiones similares, incluidos quienes apoyan a compañías extranjeras a reducir su dependencia de China mediante la construcción de fábricas en Vietnam e India.

Limitaciones para extranjeros

En el caso de ciudadanos de otros países, tanto empresas chinas como foráneas a veces disfrazan una visita laboral a China para esquivar controles y demoras en la obtención de visados. Pueden presentar el viaje como turismo, reuniones de negocios o una visita a planta.

Ante las nuevas restricciones, despachos internacionales como DLA Piper recomiendan a las empresas presentar solicitudes de visado “veraces” y “completas” para ingresar a China. Alertan que una discrepancia entre la documentación y las funciones reales podría acarrear ahora una prohibición de entrada de hasta cinco años.