A 48 horas de la primera interpelación que afrontará el Gobierno de José Antonio Kast, el canciller Francisco Pérez Mackenna ajusta, junto a La Moneda, la estrategia y las respuestas con las que este lunes llegará a la Cámara de Diputadas y Diputados.
El ministro coordina con sus equipos internos, la Secretaría de Comunicaciones y la Dirección de Contenidos del Segundo Piso la preparación de una cita inédita: será el primer integrante del gabinete en funciones en ser interpelado y, además, el primer ministro de Relaciones Exteriores que deba someterse a este mecanismo de fiscalización.
Esta preparación se da en un escenario que cambió en los últimos días. Aunque la oposición venía actuando con cautela frente a la ofensiva, la adhesión de Chile al Escudo de las Américas abrió un nuevo frente y asoma como uno de los ejes principales de las preguntas que deberá responder Pérez Mackenna.
Desde el Partido Comunista, la diputada Lorena Pizarro señaló que aguarda respuestas específicas frente a lo que caracterizó como decisiones “erráticas” de la Cancillería durante los primeros seis meses de Gobierno.
La legisladora puso el foco especialmente en los vínculos con Argentina y Estados Unidos, acusando al Ejecutivo de mantener una postura de “sumisión”.
“Es inaceptable todo lo que ha ocurrido desde el 11 de marzo. A mi juicio, desde la última Asamblea General de las Naciones Unidas, el escándalo es de proporciones, casi serviles al imperio. Espero ver a un canciller capaz de responder a aquello por lo que sea interpelado”, criticó Pizarro.
Una mirada distinta expuso la diputada del PDG Zandra Parisi, quien bajó el tono del debate y llamó a usar la interpelación para despejar dudas sobre la conducción de la política exterior, en vez de convertirla en un espacio para golpear políticamente al Ejecutivo.
“Espero que el lunes tengamos un intercambio serio, respetuoso y constructivo. No se trata de convertir la política exterior en una pugna entre gobierno y oposición, sino de conocer con claridad los fundamentos de las decisiones que Chile ha adoptado en un ámbito tan relevante para nuestras relaciones internacionales”, sostuvo.
La Cámara aprobó la interpelación el pasado 8 de septiembre, con 57 votos a favor, 49 en contra y una abstención. La ofensiva, impulsada por el diputado socialista Nelson Venegas, nació inicialmente por la controversia con Argentina en torno al Estrecho de Magallanes y por los cuestionamientos a la conducción de Cancillería en las negociaciones arancelarias con Estados Unidos.
Sin embargo, el temario se amplió. A inicios de esta semana se dio a conocer un listado de 13 tópicos que podrían abordarse durante la sesión.
Entre ellos figuran la participación de Chile en el Escudo de las Américas; la situación del embajador chileno en Israel, Gabriel Zaliasnik; y denuncias sobre una eventual contracampaña de funcionarios de Teatinos 180 contra la postulación de Michelle Bachelet a la Secretaría General de Naciones Unidas.
Justamente, el ingreso de Chile al Escudo de las Américas durante esta semana alteró parte del cuadro que la oposición había previsto originalmente para la interpelación y abrió espacio a nuevas consultas sobre los alcances y compromisos asumidos por el Ejecutivo.
En el oficialismo, por su parte, han objetado la arremetida opositora desde el inicio. No solo estiman que la interpelación carece de sustento, sino que además advierten que discutir públicamente ciertas materias de política exterior podría terminar por exponer información sensible para los intereses del país.
En ese marco, desde el Partido Nacional Libertario surgió la idea de llevar parte de la interpelación bajo reserva. Según la colectividad que preside Johannes Kaiser, una votación previa y el apoyo de dos tercios de la Cámara permitirían habilitar esa modalidad.
La alternativa, sin antecedentes en interpelaciones, no consiguió el respaldo del resto del oficialismo ni de La Moneda.
De este modo, salvo un cambio de última hora, Pérez Mackenna afrontará en público este lunes el interrogatorio de la Cámara, en una sesión que constituirá la primera interpelación al Gobierno de Kast y que someterá a escrutinio seis meses de conducción de la política exterior.




