Este viernes concluyó la visita de Xi Jinping, presidente de China, a EEUU, donde fue recibido por Donald Trump en la Casa Blanca. Aunque los reflectores se centraron en los mandatarios, hubo alguien que no pasó inadvertida: la primera dama y esposa de Xi, Peng Liyuan.
Liyuan fue quien más cámaras acaparó en la cena que Trump ofreció en Washington, en parte porque estuvo acompañada por Melania Trump. No obstante, está habituada a los flashes y la exposición, pues es una celebridad en su país.
Antes de casarse con Xi, Peng Liyuan trabajaba como cantante de música folclórica en el ejército de ese país. Además, ganó notoriedad al presentarse en la gala de Año Nuevo de la televisión estatal, hacia 2012, el programa más visto del año.
Es soprano y arrancó su trayectoria a los 14 años, cuando ingresó a la Universidad de Arte de Shandong. Figuró entre las primeras 23 personas en recibir el Premio de las Artes de China, dotado con un millón de yuanes (US$ 159.800). En ese entonces, ella era más famosa que él.
En el ámbito público se desempeñó como embajadora de buena voluntad de la Organización Mundial de la Salud para el VIH/sida y la tuberculosis.
También posee el grado de mayor general del Ejército de Liberación Popular. Y, según comentan, su presencia causa una impresión positiva.
Madame Peng Liyuan radiates pure elegance in this stunning gown. pic.twitter.com/LbUjPEAVdM
— On My Way (@StoneWa37313726) September 25, 2026
Asimismo, Rusia y Estados Unidos figuran entre los destinos a los que Peng Liyuan acompañó a su esposo, en rol de primera dama, una figura inédita en China hasta su irrupción. Según los reportes, en ambos casos su paso fue muy bien recibido.
De acuerdo al medio asociado Perfil, especialistas en imagen afirman que su elegancia y su simpatía contagiosa aportan un aire renovador al semblante serio y rígido de los líderes chinos, algo que se ha evidenciado en la proyección de Xi.
De hecho, en su primer viaje con Jinping, toda la conversación pública giró en torno a ella. Viajó a Rusia y, pese a que la agenda del mandatario incluía asuntos energéticos y geopolíticos de gran relevancia para el país, los medios se centraron únicamente en el look de Liyuan.
En esa oportunidad, vistió un traje tradicional de seda blanca que fue analizado con lupa. Además, Peng es conocida por elegir prendas confeccionadas en China y no de marcas occidentales, aunque su estilo no es propiamente tradicional.
Y no sólo eso: también respalda a su marido en el plano discursivo. “Tiene los pies en la tierra y es un hombre honesto”, dijo a una agencia china años atrás.




