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Escándalo de la Polla Gol: denuncian que árbitros del fútbol chileno arreglaron partidos

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Escrito por:Jaime Zavala

La noche del 12 de agosto de 1986, un capítulo de Informe Especial de Televisión Nacional de Chile terminó por convertirse en uno de los episodios más polémicos del fútbol chileno de aquella década.

El periodista Guillermo Muñoz había preparado “Viaje al submundo de los árbitros” para explorar las presiones, dificultades y peligros que enfrentaban los jueces en el terreno de juego. Sin embargo, en los instantes finales de la investigación, el relato tomó un rumbo inesperado.

Esto ocurrió cuando exárbitros comenzaron a hablar de supuestas acciones para incidir en marcadores y un posible nexo con los cuantiosos premios de la Polla Gol.

Uno de los testigos que abrió esa línea fue Robinson Luengo, exárbitro de Segunda División retirado en 1981. Frente a las cámaras, Luengo aseguró que durante su carrera recibió una orden concreta para influir en el marcador de un encuentro. “Se me pidió que un equipo empatara”, señaló.

Según su versión, al principio pensó que se trataba de una broma, pero tras el partido habría recibido un reproche porque el resultado no se ajustó a lo solicitado. Para el exjuez, aquello confirmó que la instrucción había sido genuina.

El exárbitro agregó que también le habían pedido alterar las evaluaciones de otros colegiados. Su testimonio cobraba especial relieve porque, según explicó, su labor como ingeniero informático lo llevó a intervenir en el procesamiento de dichas calificaciones arbitrales.

Con todo, el programa presentó estas declaraciones como parte de una investigación periodística y no como hechos posteriormente acreditados mediante una sentencia judicial.

La indagación se desplazó luego hacia otro protagonista, Rafael Hormazábal, también exárbitro. Ante las cámaras, Hormazábal sostuvo que existió un acuerdo relacionado con la Polla Gol y afirmó que una porción significativa del estamento arbitral conocía esos antecedentes.

Su afirmación fue tajante: “El 95 % de los árbitros conocen esto”. Además, aseguró que ese conocimiento no se habría restringido a los jueces, sino que también alcanzaría a personas ligadas al periodismo deportivo.

La entrevista llegó a un momento de máxima tensión cuando Guillermo Muñoz le preguntó directamente a Hormazábal si conocía casos de árbitros a quienes se les hubiera solicitado arreglar encuentros. El exjuez evitó dar nombres. “Prefiero no responder esa pregunta”, respondió.

Su negativa dejó en el aire una duda que iba más allá de las controversias habituales por cobros discutibles. Se trataba de la posibilidad de que existieran mecanismos organizados para intervenir deliberadamente en los resultados.

No obstante, Informe Especial no se limitó a los dichos de los exárbitros. Para reconstruir el contexto, el programa retrocedió casi ocho años, hasta septiembre de 1978, cuando Ñublense venció 2-1 a Colo Colo en Chillán. El juez de aquel compromiso fue Víctor Ojeda.

Aquel encuentro cobró otra dimensión al ser asociado con una coincidencia llamativa detectada en el concurso de la Polla Gol.

De acuerdo con la reconstrucción difundida luego, la única cartilla ganadora de esa fecha fue jugada en una agencia de Polla Gol cuya propiedad se atribuía al propio Ojeda, precisamente el árbitro del partido. Ese dato, por sí solo, no probaba que se hubiera manipulado el resultado, pero introducía una coincidencia difícil de desestimar dentro del relato que el reportaje articulaba.

Con el paso de los años, periodistas como Juan Cristóbal Guarello y Luis Urrutia O’Neil retomaron y profundizaron estos elementos. Hubo, además, otro detalle que alimentó las sospechas: el seudónimo de la cartilla ganadora, “OREMA”, que obtuvo cerca de medio millón de dólares de la época.

Indagaciones periodísticas posteriores plantearon que esas letras corresponderían a las iniciales de Ojeda, Adolfo Reginato y Alberto Martínez, todos vinculados al ámbito arbitral.

Esa coincidencia se integró a la reconstrucción de un episodio que, con el tiempo, acabaría convirtiéndose en una de las historias más llamativas relacionadas con la Polla Gol y el arbitraje chileno.

A su vez, aquello permitía trazar una conexión entre la actuación de Ojeda y el premio obtenido. El reportaje reunió esos antecedentes en un mismo relato investigativo y dejó instalada la duda sobre si pudo existir una estructura destinada a influir en ciertos marcadores para beneficiarse en el concurso.

El contexto normativo de entonces también ofrecía un argumento en favor de Ojeda. Según lo recopilado más tarde, en esa época no había una prohibición explícita que impidiera a un árbitro ser dueño de una agencia de Polla Gol. Por lo tanto, la sola propiedad de la agencia no constituía, por sí misma, una falta.

El cuestionamiento de fondo planteado por la investigación iba por otra vía: esclarecer si esa coincidencia fue aprovechada dentro de una eventual operación para favorecer determinados resultados. ¿Podían las apuestas y premios de la Polla Gol actuar como incentivo para intervenir en el fútbol profesional?

La emisión de “Viaje al submundo de los árbitros” no implicó, sin embargo, que todas las acusaciones allí expuestas quedaran probadas en tribunales. Los testimonios televisivos, las coincidencias documentales y las reconstrucciones periodísticas posteriores integran una historia controvertida que debe distinguirse de hechos acreditados mediante condena.

En particular, los elementos asociados al partido de 1978 y a la cartilla “OREMA” no derivaron en una sentencia que estableciera judicialmente un amaño del encuentro.

Cuatro décadas más tarde, el valor de aquella investigación reside también en haber capturado un momento en que el periodismo decidió ir más allá de las decisiones discutidas dentro de la cancha.