El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, comunicó este viernes la prohibición de las apuestas deportivas y de los casinos en línea, decisión que describió como “severa, tajante e imprescindible” y que se produce a nueve días de las elecciones presidenciales y legislativas.
Lula, junto a varios ministros, lideró un acto en São Paulo donde comunicó el veto a las denominadas bets, al que se refirió como una “prohibición definitiva” que abarca “todas las modalidades de apuestas digitales“, y también la publicidad de las compañías del rubro.
La disposición, emitida por decreto provisional, comenzará a regir una vez publicada en el Diario Oficial, previsto para hoy, y tendrá que ser evaluada por el Congreso, que cuenta con un plazo de 120 días para validarla o desecharla.
El ministro de Hacienda, Dario Durigan, agregó que se remitirá un proyecto de ley para criminalizar la explotación ilegal de apuestas y fortalecer el combate al juego clandestino.
Lula respaldó con contundencia la decisión al comparar la expansión de las apuestas con ‘un cáncer’.
“Es estremecedor; me hizo recordar los inicios del crack en este país. Las apuestas en línea son equivalentes, pero en una escala mucho mayor porque son digitales y están al alcance inmediato“, señaló el mandatario tras rubricar la medida.
El presidente ha asociado las apuestas con el sobreendeudamiento de los hogares y sostuvo la urgencia de contener una actividad que, según su Gobierno, puede profundizar las dificultades financieras de las familias.
La medida representa un cambio de rumbo frente a la política seguida durante el propio Gobierno actual.
Brasil permitió las apuestas de cuota fija en 2018 y las estableció bajo regulación en 2023. A partir de enero de 2025, las empresas licenciadas comenzaron a operar en un mercado regulado, sujeto a impuestos y controles. En total, 85 compañías contaban con autorización para operar legalmente.
En 2025, alrededor de 25 millones de brasileños apostaron por un monto estimado de 220.600 millones de reales (cerca de 42.500 millones de dólares), y la recaudación fiscal del sector llegó a unos 9.000 millones de reales. Ese nivel ya se había rebasado en los primeros ocho meses de 2026.
Flávio habla de “estafa electoral” contra Lula
El senador Flávio Bolsonaro, principal aspirante de la oposición para los comicios del 4 de octubre, acusó a Lula de impulsar una “estafa electoral” al difundir la prohibición a tan solo nueve días de la votación.
Flávio atribuyó a Lula la expansión de las apuestas en línea y objetó que el veto se haya dictado por medio de una medida provisional, la cual puede caducar si el Congreso no la convalida en 120 días.
“Fue su Gobierno quien las legalizó y ahora, por razones electorales, anuncia que las prohíbe“, afirmó.
El fútbol teme la pérdida de una fuente de ingresos
La decisión generó además la respuesta de los clubes de fútbol, hoy entre los principales destinatarios de los recursos de las casas de apuestas.
Al menos 13 de los 20 clubes de la máxima categoría mantienen actualmente convenios comerciales con firmas del rubro, por un monto agregado cercano a 1.000 millones de reales al año.
Flamengo alertó que el veto “golpea de lleno” al deporte brasileño y que su impacto alcanzará desde el fútbol profesional y formativo hasta el fútbol femenino y las disciplinas olímpicas.
Fluminense, por su lado, solicitó un período de transición para que los clubes se adecúen al fin de estos patrocinios, convertidos en una fuente clave de ingresos para el fútbol brasileño.
Los clubes, que junto con el resto de la primera división ya habían manifestado la semana pasada su rechazo a una posible prohibición, advirtieron que la medida puede beneficiar al mercado clandestino, llamado a ocupar el espacio que dejarían las empresas autorizadas.
En la misma línea se expresaron la Asociación Nacional de Juegos y Loterías (ANJL), el Instituto Brasileño de Juego Responsable (IBJR) y las 85 compañías habilitadas para operar, al sostener en un comunicado conjunto que “la prohibición no elimina las apuestas en Brasil, sino la protección de quien apuesta“.
Las entidades señalan que la medida podría empujar a los usuarios a plataformas clandestinas, donde no rigen los mismos mecanismos de supervisión, resguardo al consumidor y prevención del juego problemático que existen en el mercado regulado.




