Brayan Farías Díaz era el nombre con que se identificaba el ciudadano venezolano que el domingo pasado dio muerte al cabo segundo Cristopher Andrés Aguilera Fernández en la comuna de Lo Espejo. Además de conocerse la identidad del homicida, abatido por Carabineros, también salió a la luz su cuenta de TikTok, donde alardeaba de la vida descontrolada que llevaba en el país antes de morir.
El hecho ocurrió durante un patrullaje preventivo en el sector del pasaje Las Dunas. El agresor sacó un arma con cargador extendido y abrió fuego contra los funcionarios, ocasionando a Aguilera un impacto de bala fatal en la cabeza.
De acuerdo con los antecedentes, el individuo realizó al menos una treintena de disparos, instante en que otro de los uniformados consiguió resguardarse y abatirlo con su arma de servicio. El carabinero herido fue trasladado a la Clínica Las Condes, donde finalmente falleció durante la noche.
La vida al límite de Brayan Farías
Como se señaló, el antisocial también perdió la vida durante la fatal fiscalización de Carabineros, un suceso que calza con lo que fue su primer acercamiento a la justicia.
El 12 de abril pasado, Farías, de 29 años y en condición irregular en Chile, fue detenido en medio de una fiesta clandestina realizada en el sector Las Vertientes de Pirque, donde llevaba una navaja suiza multifunción marca Bresee de 16 centímetros. En esa jornada, cuando también fueron aprehendidas otras cuatro personas, se halló marihuana, cocaína, tusi, ketamina y un derivado del fentanilo.
El venezolano recuperó la libertad rápidamente, y aquel episodio parece ser solo parte de lo que era su conducta habitual. O al menos así lo muestra su cuenta personal de TikTok.

En sus publicaciones se le observa luciendo prendas de marcas de lujo, viajes y múltiples fiestas. También aparecen bebidas alcohólicas, cigarrillos, bolsas con drogas (tusi) y una sustancia que, al parecer, sería cocaína.
Asimismo, al ingresar a su perfil, se aprecian mensajes reflexivos de forma reiterada. Algunos parecen referirse a relaciones amorosas fallidas, mientras que otros giran en torno al dinero.
“Que se repita una rumba así”, “no es Miami, no es Dubái, es Venezuela, ¿vale?” y “si te preguntan, dile que es Venezuela, muchacho loco”, se lee en algunas de las publicaciones del delincuente fallecido.




