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Tras 12 años de combate al Estado Islámico (ISIS), la coalición militar encabezada por EE.UU. se retirará de Irak

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Camilo Suazo, Agencia EFEPeriodista. Editor de Internacional en BioBioChile.

Después de doce años de combate contra el Estado Islámico (ISIS), la coalición internacional antiterrorista encabezada por Estados Unidos dejará Irak el miércoles en una coyuntura especialmente sensible: en medio de la guerra de Irán y de un proceso de desarme de las milicias proiraníes que ponen en entredicho los intereses de Washington en Medio Oriente.

Ante el avance de ISIS en el verano de 2014 en Irak, cuando el grupo llegó a dominar un tercio del país, EEUU intervino militarmente al frente de una alianza que alcanzó los 8.000 soldados a petición del Gobierno iraquí, cuyas fuerzas se desplomaron frente a la fulminante ofensiva yihadista.

El coronel retirado del Ejército estadounidense Myles B. Caggins III, exportavoz de la alianza, aseguró a EFE que no hay duda de que los bombardeos de la coalición, junto con el entrenamiento, el asesoramiento y el apoyo militar, fueron determinantes para derrotar a ISIS.

Momento decisivo

La intervención de la coalición alteró la dinámica de una guerra cruenta en la que, como recuerda Caggins III, “la mayor parte de los combates intensos” recayeron en las fuerzas de seguridad iraquíes y kurdas, pero también en decenas de milicias chiíes que hoy suponen un serio quebradero de cabeza para Washington.

El empuje bélico de esos grupos, sumado a la asistencia y la planificación de la coalición, fue lo que inclinó la balanza frente a ISIS, cuya derrota territorial en Irak fue proclamada por el Gobierno iraquí en diciembre de 2017.

Con ISIS derrotado y con que vuelva a hacerse con grandes extensiones de territorio considerado altamente improbable, Caggins III sostiene que Irak aún necesita el respaldo bilateral de los países de la coalición para el suministro de equipos, la asesoría y el intercambio de inteligencia.

Persisten remanentes yihadistas en pequeñas células en el desierto occidental de Al Anbar, en Al Rutbah y en las montañas de Hamrin, en el noreste de Irak; amenazas que, según el exportavoz, las fuerzas iraquíes están plenamente capacitadas para afrontar.

Entonces, ¿qué cambia sobre el terreno con la salida de la coalición? Según Caggins III, se alargará el tiempo de respuesta ante amenazas de ISIS y cesará el intercambio diario entre las tropas internacionales y las fuerzas iraquíes, algo que no equivale a un vacío de seguridad.

Fricciones con las milicias

Desde 2017, la coalición continuó apoyando militarmente a Irak para combatir a los remanentes de ISIS, pero las tensiones estallaron tras el bombardeo estadounidense que en 2020 mató al general iraní Qasem Soleimaní en Bagdad, lo que llevó al Parlamento iraquí a solicitar la salida de las tropas extranjeras del país.

Eso derivó en una cadena de ataques entre las fuerzas estadounidenses y las milicias proiraníes en Irak, que tuvieron como blanco bases militares e incluso la embajada de EEUU en Bagdad a lo largo de los años siguientes, con la intención de forzar la retirada de las fuerzas extranjeras.

Las presiones, tanto políticas como militares, pusieron fin a la misión de combate de la alianza en 2021 y dieron lugar a un acuerdo entre Washington y Bagdad en 2024 que culminará con la retirada de tropas el día 30, justo cuando el Gobierno iraquí iniciará un proceso para desarmar a las milicias, una tarea que ya encuentra reticencias.

“El desarme sería posible si se atienden las inquietudes de las facciones”, afirma a EFE Dhiaa al Asadi, quien encabezó el bloque parlamentario nacionalista Al Ahrar, el segundo más grande del Legislativo iraquí tras las elecciones de 2014.

Señala que, entre las demandas de estas milicias —en especial las más cercanas a Irán y contrarias al desarme—, figuran garantías de que ISIS no regresará y que “EEUU y otras potencias regionales e internacionales retirarán sus fuerzas y dejarán de representar una amenaza para la seguridad de Irak y sus vecinos”.

Varias de estas poderosas milicias han atacado también intereses estadounidenses en Oriente Medio y a aliados de Washington en el golfo Pérsico en apoyo de Irán tras la guerra iniciada el 28 de febrero, por lo que EEUU ha presionado al Gobierno iraquí para desmantelar a estos grupos que operan fuera del aparato estatal.

Sin embargo, es posible que estas facciones no depongan las armas pese a la retirada de las fuerzas internacionales, por lo que el también exparlamentario kurdo Sarkawt Shams advierte a EFE que Washington podría sancionar a Bagdad y cortar el acceso a dólares, “lo que significaría el colapso de las instituciones financieras de Irak”.

En el peor de los escenarios, la negativa de varias milicias a desarmarse y las amenazas que suponen a los intereses de Washington en la región podrían desembocar en una nueva intervención estadounidense en Irak.

Caggins III asevera que, si esos grupos llevan a cabo ataques contra los intereses de Estados Unidos o de algún modo resultan embarazosos para Washington, con toda seguridad habrá ataques aéreos u otras medidas de escalada para neutralizarlos.