
Roma se niega a ceder a dos campeones del mundo para la despedida de Messi con la Albiceleste
Chile
hrs


Cada 26 de septiembre se conmemora el Día Mundial de la Anticoncepción, una instancia que busca promover el acceso a información sobre salud sexual y reproductiva y fomentar el uso informado de métodos anticonceptivos seguros y eficaces.
A pocos días de esta fecha, uno de los métodos que continúa teniendo un papel relevante es la píldora anticonceptiva, cuya aparición durante el siglo XX significó un cambio tanto en la planificación familiar como en la posibilidad de decidir sobre la reproducción.
La llegada de los métodos anticonceptivos modernos coincidió con un complejo escenario sanitario en Chile.
En 1964, el país registraba una mortalidad materna de 316 mujeres por cada 100 mil nacidos vivos, una de las cifras más altas del continente. De acuerdo con antecedentes publicados en la Revista Chilena de Obstetricia y Ginecología, una parte importante de estas muertes estaba asociada a complicaciones derivadas de abortos realizados en condiciones de riesgo.
Durante las décadas siguientes, la incorporación de programas de planificación familiar y el mayor acceso a métodos anticonceptivos formaron parte de las transformaciones que acompañaron la disminución de la mortalidad materna y de la tasa de fecundidad en el país.
Para comprender el impacto que estos medicamentos tienen en la actualidad, la jefa de carrera de Obstetricia y Puericultura de la Universidad San Sebastián, Carolina Bascur, explicó que los anticonceptivos orales pueden tener usos que van más allá de prevenir un embarazo.
Entre ellos se encuentran la disminución del dolor menstrual y del sangrado abundante, la regulación de los ciclos en algunas pacientes con síndrome de ovario poliquístico y el manejo de determinados síntomas asociados a patologías como la endometriosis.
También pueden contribuir al tratamiento de manifestaciones como el acné o el exceso de vello en ciertos casos.
Sin embargo, Bascur advierte que todavía existen diversos mitos en torno a su utilización.
Entre los más frecuentes se encuentra la creencia de que los anticonceptivos necesariamente provocan aumento de peso, que su utilización prolongada produce infertilidad o que es necesario suspenderlos periódicamente para “desintoxicar” el organismo.
La profesional recalca que la elección del anticonceptivo debe realizarse considerando las características particulares de cada persona.
“Debemos elegirlos de manera individualizada, considerando los beneficios, posibles efectos adversos, antecedentes y factores de riesgo de cada persona, por eso deben ser prescritos por una profesional de la matronería o médico ginecólogo”, explicó Bascur.
La aparición de la píldora también tuvo consecuencias sociales que trascendieron su utilización como medicamento.
Para Bascur, la posibilidad de controlar de manera efectiva la fecundidad permitió avanzar hacia una mayor separación entre sexualidad y reproducción, además de ampliar la capacidad de las mujeres para decidir sobre el número de hijos y el espaciamiento entre los embarazos.
“Este avance científico influyó en las pautas culturales de género y aumentó, aunque inicialmente de manera desigual, la capacidad de decisión femenina sobre la reproducción”, señaló.
La especialista agregó que uno de los principales cambios fue avanzar desde una maternidad muchas veces determinada por las circunstancias hacia una maternidad progresivamente más planificada y decidida, proceso que forma parte del desarrollo contemporáneo de los derechos sexuales y reproductivos.

Roma se niega a ceder a dos campeones del mundo para la despedida de Messi con la Albiceleste

Trump impulsa una reestructuración del Pentágono y recortará 20% de los altos mandos militares

Arrau descarta fracaso por posible retiro de la reforma de seguridad: “No estamos casados con un texto”