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“Sujetos de interés” y contrabando mortal: la historia de la camioneta que explotó en un campo minado

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Escrito por:Nicolás Parra Tapia

La apertura de zanjas en rutas habituales de contrabando, la conducción nocturna y la habilitación de una “pasada” informal confluyeron para que una camioneta quedara completamente destruida tras detonar dos minas antitanques en la frontera entre Chile y Perú. Se trata de una Ford F150, con capacidad de carga cercana a una tonelada, que la noche del domingo 13 de septiembre ingresó a un campo minado ubicado en las cercanías del Hito 16, a unos 280 metros del límite internacional.

Según los antecedentes reunidos por la Unidad de Investigación de Bío Bío, la pesquisa dirigida por la Fiscalía Regional de Arica abrió una línea investigativa vinculada al tráfico ilícito de mercancías y a dos ciudadanos peruanos considerados como “sujetos de interés”.

Ambos habían ingresado legalmente por el complejo fronterizo Chacalluta 24 horas antes del siniestro: uno de ellos retornó por el mismo paso habilitado, en un taxi rumbo a Tacna.

Del segundo se presume que terminó carbonizado dentro del vehículo.

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Zanjas y bloques tetrápodos

De acuerdo con fuentes que conocen a cabalidad la investigación liderada por la fiscal jefa de la Fiscalía de Frontera de Arica, Paulina Brito Doerr, los flujos de contrabando en la región de Arica han cambiado. Si históricamente se trazaban por zonas como Visviri, Chungará y —en especial— por las inmediaciones de la línea férrea que une Antofagasta y Tacna, la aplicación de medidas de contramovilidad por parte del Estado chileno —en particular, la excavación de zanjas y la instalación de bloques de hormigón conocidos como tetrápodos— modificó los puntos de paso informal.

Hoy, coyotes, chuteros y contrabandistas emplean rutas alternativas entre los hitos 14 y 20. ¿El problema? Esa área está sembrada con minas antitanques. La colocación de los explosivos fue diseñada durante la dictadura de Augusto Pinochet, en un contexto de temor ante una posible invasión de Perú, Bolivia y Argentina.

En total, se estima que el régimen instaló 180 mil artefactos en sectores del desierto y el altiplano.

El trébol fatídico

Conocedores de la frontera relatan que uno de los nuevos pasos informales se instaló justamente a través de los campos minados de Pinochet. Los contrabandistas habrían alterado el perímetro de seguridad de uno de ellos, el mismo en el que murió el conductor de la F150.

En concreto, retiraron parte del cerco y movieron los tetrápodos para abrir una huella de tránsito ilegal contigua al enrejado. En teoría, la zona de exclusión del Ejército se construyó a entre cuatro y cinco metros antes de la ubicación de los artefactos. Sin embargo, de noche y en una zona sin iluminación, el conductor de la Ford F150 se desvió de la huella y activó una mina terrestre.

La primera detonación proyectó el vehículo y, al aterrizar, accionó una segunda mina. Y es que los explosivos están dispuestos en forma de “trébol”: un artefacto central y otros periféricos, hasta cinco.

El destrozo fue absoluto.

La doble explosión y el incendio posterior consumieron casi por completo el vehículo y a su ocupante. Las llamas recién pudieron apagarse bien entrada la mañana del lunes, cuando personal experto del Ejército logró ingresar al terreno.

El arribo de la entidad castrense permitió a la PDI, la fiscalía y el Servicio Médico Legal (SML) recuperar lo poco que quedaba del ocupante de la todoterreno: un fragmento óseo calcinado que —debido a las altas temperaturas— se fusionó con partes plásticas de la F150. Esa será una de las principales dificultades para, eventualmente, extraer perfiles de ADN de la muestra, catalogada en estado de carbonización extrema.

El origen

El contrabando es un problema habitual en la frontera. Fuentes policiales consultadas fuera de micrófono con asiento en la puerta norte de Chile señalan que detienen matuteros a diario y que eso ya dejó de ser noticia.

Las mercancías son de lo más variadas: desde ropa hasta automóviles robados. En este caso, la Ford F150 transportaba cátodos de cobre. En el sitio del suceso los investigadores también hallaron insumos industriales: filtros y mascarillas para minería contenidos en bolsas que salieron volando con las explosiones.

Aunque aún no se aclara el origen de los objetos, se presume que fueron robados a empresas chilenas. Por ello, la PDI y la fiscalía buscan los números de serie de los artículos para trazar su procedencia e identificar posibles víctimas.

Una de las primeras hipótesis apunta precisamente a mineras que trasladan sus bienes en el tren hacia Tacna y que pudieron haber sido afectadas por sustracciones de los mismos contrabandistas o de terceros. Una teoría que, en todo caso, deberá ser confirmada o descartada mediante peritajes.

Personas catalogadas como “sujetos de interés”

Fuentes de esta Unidad de Investigación afirman que la F150 calcinada tenía patente chilena y está inscrita a nombre de una mujer con domicilio en Alto Hospicio. Lo llamativo, sostienen, es que no registraba encargo vigente al momento del suceso.

En términos formales, no se considera una camioneta robada, señaló uno de los consultados.

Tras lo ocurrido, la fiscal Brito indicó que debían definir la línea investigativa respecto de las especies transportadas y la salida del país por un paso no regulado, así como recuperar las cámaras del complejo fronterizo Chacalluta y del complejo fronterizo Santa Rosa de Perú.

Los registros migratorios señalan que el vehículo ingresó desde Perú el día previo al accidente con dos ocupantes de nacionalidad peruana. Casi en paralelo a la explosión, uno de ellos cruzó de regreso a territorio peruano por el paso habilitado de Chacalluta. Del otro se presume que terminó calcinado en la Ford.

El “sobreviviente” ya fue ubicado por los investigadores y prestó declaración en calidad de testigo. Quienes conocieron la diligencia aseguran que el ciudadano peruano declaró que el vehículo les había sido facilitado para realizar pruebas mecánicas previas a una eventual compra; una versión puesta en duda, pues el mismo implicado negó conocer a su acompañante pese a haber ingresado juntos a Chile.

Hasta ahora, la identidad del fallecido sigue siendo un enigma: no existen solicitudes de información ni reclamos formales por el cuerpo del conductor que murió en el campo minado.