Un fuerte intercambio se produjo en la Sala del Senado luego de que el vicepresidente de la corporación, Iván Moreira, decidiera remitir a una reunión de comités la controversia sobre la tramitación del proyecto que sanciona las acusaciones, denuncias o querellas falsas. La medida desató un áspero debate con Vanessa Kaiser e Ignacio Urrutia, quienes denunciaron que se estaba desconociendo un acuerdo unánime de la Sala. Tras lo ocurrido, la senadora libertaria fue más allá y confirmó a Radio Bío Bío que no asistirá a la cita convocada por el Gobierno en Cerro Castillo.
El episodio se dio durante la sesión de este martes, presidida por Moreira ante la ausencia de la titular del Senado, Paulina Núñez.
El punto de partida del conflicto fue la tramitación del proyecto impulsado por Kaiser junto a los senadores Balladares, Gatica, Manuel José Ossandón y Enrique van Rysselberghe, que establece castigos para acusaciones, denuncias o querellas falsas y crea un procedimiento para su implementación.
La propuesta contempla, entre otros aspectos, un procedimiento especial para que un tribunal determine la falsedad de una denuncia y prevé medidas de reparación para quienes resulten afectados. Asimismo, plantea penas de presidio menor en grado medio a máximo y multas de 21 a 60 UTM en ciertos supuestos.
El plazo que tensó a la Sala
La disputa surgió a raíz del plazo establecido para la tramitación del proyecto. El 8 de septiembre, la Sala acordó por unanimidad que, una vez despachado por la Comisión de Familia, pasaría por la Comisión de Mujer durante dos semanas legislativas antes de continuar su curso en Constitución.
Sin embargo, durante ese lapso la comisión solo alcanzó a abordarlo en una sesión. Para el 21 de septiembre estaba citada para iniciar el estudio, pero la reunión fue dejada sin efecto, de acuerdo con los registros del Senado. Finalmente, la instancia comenzó a analizar la iniciativa recién el 28 de septiembre, ocasión en que se recibieron distintas exposiciones y la discusión quedó pendiente.
Kaiser sostenía que, cumplido dicho plazo sin que la Comisión de Mujer votara la iniciativa, correspondía remitirla directamente a Constitución. La Mesa del Senado, por su parte, estimó que se trataba de una situación inédita y decidió llevar el tema a una reunión de comités antes de tomar una definición.
En el debate, el secretario del Senado aclaró que el plazo otorgado a la Comisión de Mujer vencía a la medianoche de este martes y que, por ende, técnicamente seguía vigente cuando se produjo la discusión.
A partir de allí comenzaron las discrepancias. Urrutia señaló que, una vez expirado el plazo sin que Mujer despachara el texto, este debía pasar de inmediato a Constitución, tal como —según su interpretación— había mandatado la Sala.
Para el republicano, no era un asunto de “seriedad”, sino de respetar un acuerdo de la Sala, insistiendo en que si una comisión no cumple el tiempo fijado, el proyecto debe pasar a la siguiente y aquella pierde su turno, “así de simple”, remató.
Moreira, en cambio, tomó otra ruta. Expuso que se trataba de un caso inédito y que, en términos técnicos, el plazo aún no concluía. Por ello, resolvió someter el asunto a los comités antes de adoptar una determinación.
El vicepresidente del Senado respondió que el tema quedaría radicado en comité y que, una vez debatido allí, volvería a la Sala, y reconoció que ni la Mesa ni el reglamento son perfectos.
Kaiser habla de “artilugio” y Moreira asume la responsabilidad
La determinación generó de inmediato la réplica de Vanessa Kaiser, quien expresó su “total desacuerdo” con la medida y advirtió que, en adelante, podrían dejar de contar con ella para respaldar acuerdos unánimes si luego pueden ser modificados.
Kaiser agregó que “no existe ningún artículo que respalde la decisión” y planteó que se estaba intentando “un artilugio” para abrir una negociación sobre la iniciativa.
Recalcó que aquello “no existe en el articulado ni en el reglamento”, antes de cuestionar que la controversia terminara demorando una propuesta que —según dijo— afecta a personas falsamente denunciadas y a familias separadas por este tipo de casos.
Acto seguido, Moreira cerró inicialmente el intercambio y asumió personalmente la responsabilidad por la decisión.
Señaló con énfasis que daría la última palabra por dirigir la sesión, descartó buscar dilaciones en la tramitación y anticipó que aspiraba a zanjar el conflicto en un máximo de 48 horas.
Urrutia insistió entonces. El republicano propuso que las comisiones de Mujer y de Constitución sesionaran en conjunto para resolver el problema de inmediato y advirtió que enviar el asunto a comités podía terminar postergándolo.
“Lo van a chutear para adelante”, acusó.
Ante el emplazamiento, Moreira rechazó la imputación: aseguró que no “chutea” los temas y que asume la responsabilidad. Incluso recordó al senador que, si estaba en desacuerdo con su conducción, podía presentar una censura en su contra.
Kaiser declina asistir a cita con el Gobierno en Cerro Castillo
La pugna no quedó ahí. Tras la sesión, Kaiser endureció sus críticas y sostuvo que lo ocurrido evidencia cómo proyectos relevantes pueden terminar entrampados en el Congreso.
Afirmó que “se inventó un camino, un camino inexistente” que podría sentar el precedente de que, de ahora en adelante, ningún acuerdo unánime de la Sala tenga valor, al cuestionar que el tema fuera derivado a una reunión de comités.
Pero la senadora también llevó la disputa al plano de la relación entre el Partido Nacional Libertario y La Moneda.
En diálogo con Radio Bío Bío, Kaiser confirmó que, a título personal, optó por restarse de la reunión convocada por el Ejecutivo en Cerro Castillo, acusando al Gobierno de trabar las iniciativas de su sector.
Sostuvo que el Gobierno se opone a todo lo que los nacional libertarios intenten impulsar.
Añadió que no asistirá a ninguna invitación mientras no cambie, a su juicio, la actitud de “pseudooposición” del Ejecutivo frente a que los nacional libertarios también puedan avanzar aportando a los chilenos.
Así, una disputa inicialmente reglamentaria por el derrotero del proyecto terminó escalando en un nuevo punto de fricción política entre los libertarios y el Ejecutivo, justo cuando La Moneda había comenzado a intensificar su coordinación con esa colectividad en el Congreso.




