Un tribunal federal de apelaciones suspendió este miércoles, a apenas una hora de lo previsto, la ejecución de la única mujer en el corredor de la muerte de Tennessee, Estados Unidos.
El fallo se emitió poco antes de las 10:00 hora local de Nashville (12:00 horas de Chile), cuando Christa Pike, de 50 años, debía ser ejecutada mediante inyección letal.
Según NBC News, la Corte ordenó examinar los planteamientos de los abogados de Pike, quienes buscaban reabrir un proceso judicial enfocado en las denuncias de la sentenciada, que afirma haber sufrido abusos sexuales desde la niñez, algo que el propio Estado reconoció en una audiencia especial en agosto.
Por el momento, no se sabe cuánto se extenderá la suspensión.
Un crimen que dejó huella en Tennessee hace tres décadas
Tanto el gobernador Bill Lee como la Corte Suprema de Estados Unidos habían desestimado previamente suspender la ejecución. De haberse concretado, Pike habría sido la primera mujer ejecutada por el Estado en más de 200 años, según registros históricos.
En 1995, Pike tenía 18 años cuando, según la policía de Knoxville, junto a dos cómplices adolescentes torturó, cortó y golpeó hasta causar la muerte a Colleen Slemmer, de 19 años, una compañera de un programa de capacitación laboral.
El caso cobró notoriedad pública porque alguien grabó un pentagrama en el pecho de la víctima y Pike incluso alardeó ante otra estudiante de conservar un fragmento del cráneo como “recuerdo”.
Pike no discute su implicación en el crimen, pero sus abogados sostienen que su infancia, marcada por abusos sexuales y físicos desde temprana edad, nunca fue presentada ante el jurado que la condenó a muerte. Argumentan que, si esa evidencia se considerara hoy, la pena capital no estaría asegurada.
Las solicitudes de su defensa
Su equipo legal alegó además que ella padece trastorno de estrés postraumático —una condición psicológica que surge tras vivir experiencias muy traumáticas y que puede generar angustia extrema ante situaciones que las evocan— como consecuencia de haber sido abusada desde muy pequeña.
Indicaron que ser sujetada e inmovilizada en una camilla podría causarle “un sufrimiento mental severo” durante el protocolo de inyección letal.
En una carta difundida por su consejero espiritual, Pike escribió antes de conocer la decisión del gobernador: “Ya sea que se me conceda el indulto o no, estoy en paz. No tengo miedo de morir”.




