Los primeros datos del Presupuesto 2027 en Educación abrieron un nuevo frente contra el Gobierno, después de que parlamentarios de la oposición señalaran que la reducción de horas docentes prevista para los Servicios Locales de Educación Pública (SLEP) podría traducirse en cerca de 2.000 profesores menos. A las críticas se sumó incluso el diputado oficialista Sergio Bobadilla (UDI), quien cuestionó que la ordenación de las cuentas fiscales afecte partidas destinadas a educación.
La advertencia más contundente provino de la diputada Daniela Serrano (PC), integrante de la Comisión de Educación de la Cámara, quien apuntó de manera directa al posible efecto de los nuevos límites de horas establecidos para los SLEP.
“Se está hablando de unas 83.000 horas docentes menos, es decir, aproximadamente 2.000 profesores fuera de nuestras aulas. Entonces, ¿de qué reactivación económica habla este gobierno? ¿De qué fortalecimiento de la educación pública?”, cuestionó.
El monto citado por Serrano coincide con una estimación realizada por expertos independientes consultados por BioBioChile, basada en las dotaciones consideradas para los distintos servicios.
Según ese análisis, al convertir la variación de horas docentes a jornadas completas de 44 horas semanales, el balance entre los diversos SLEP alcanza una disminución equivalente a 1.888 docentes. El efecto, no obstante, no sería homogéneo: mientras algunos servicios mantienen su dotación y Del Pino anota un incremento equivalente a 407 jornadas, otros registran descensos relevantes.
Entre los descensos más significativos aparecen Los Álamos, con 389 jornadas equivalentes menos; Valle Diguillín, con 232; Santiago Centro, con 214; Magallanes, con 193; Elqui, con 150; y Costa Central, con 146. El balance final llega a 1.888 jornadas completas menos.
Esa estimación, sin embargo, no implica necesariamente que el próximo año se desvincule exactamente a 1.888 docentes. Como informó BioBioChile, las glosas presupuestarias fijan topes máximos de horas y muchos profesores tienen jornadas inferiores a 44 horas, por lo que el cálculo dimensiona el ajuste en términos de jornadas completas equivalentes, pero no permite por sí solo establecer el número efectivo de eventuales despidos.
El proyecto además plantea un aumento global del 29,6% en los recursos asignados a los SLEP, aunque fuentes que conocen el tema explicaron que ese incremento considera la incorporación de seis nuevos servicios cuyos recursos antes estaban en los presupuestos municipales.
Serrano denuncia un «desmantelamiento» de la educación pública
Para Serrano, la rebaja en las horas docentes se suma a otras medidas del Presupuesto 2027 que, en su opinión, perjudican al sistema público.
“El Gobierno dice estar con un plan para generar más empleos, pero eso no se refleja en lo que presentó el Ministerio de Educación”, sostuvo.
La parlamentaria además cuestionó los montos asignados a las universidades estatales y la eliminación del programa de becas TIC, que entregaba computadores a estudiantes vulnerables.
“Estamos en una situación de alerta, el mundo educativo está en alerta”, afirmó, acusando que lo presentado constituye “el plan de desmantelamiento de la educación pública”.
Las críticas fueron compartidas por el diputado Juan Santana (PS), también integrante de la Comisión de Educación, quien puso la atención en otras partidas que disminuyen en la propuesta del Ejecutivo.
Santana puso especial atención en los recursos para los liceos Bicentenario, que, según detalló, pasarían de $6.500 millones a $3.600 millones.
“Hace menos de un año, la ministra María Paz Arzola decía que no le hacía sentido recortar presupuesto a los liceos bicentenarios porque había evidencia de que estos funcionaban. Y hoy, con su propio presupuesto en la mano, les quita prácticamente la mitad”, sostuvo.
El socialista también señaló la eliminación de los recursos para el programa de computadores de Junaeb y aseguró que el apoyo socioemocional en los establecimientos cae en un 25%.
Por ello adelantó que exigirán al Ejecutivo una indicación para reponer fondos durante la tramitación: “Mientras eso no pase, no vamos a aprobar la partida en educación en los términos que viene”.
Bobadilla se suma a reparos pese a ser oficialista
Sin embargo, las preocupación no quedaron solo en la oposición. Desde la UDI, partido oficialista, el diputado Sergio Bobadilla también marcó distancia respecto de algunos de los ajustes planteados.
“Entendemos que el país atraviesa un momento de estrechez económica y que hay que ordenar las cuentas. Pero no puede ser a costa de la educación en nuestro país”, afirmó.
Bobadilla criticó en particular el recorte a los liceos Bicentenario, definidos por él como una política pública “tremendamente exitosa”, y pidió al Ejecutivo que busque ahorros en otras partidas.
“Focalicemos el gasto”, planteó el parlamentario, quien propuso reducir recursos al Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), organismo al que acusó de perseguir “sistemáticamente” a policías y uniformados.
Desde el Frente Amplio, en tanto, la diputada Emilia Schneider llamó a las comunidades educativas a mantenerse en “alerta” durante la discusión presupuestaria.
La parlamentaria señaló que un primer análisis evidencia retrocesos en recursos para universidades e investigación, en la educación pública escolar y en las políticas destinadas a fortalecer los aprendizajes y evitar la deserción.
“La educación chilena no es para ahorrarse unos pesitos. La educación chilena es clave para las oportunidades de las personas, pero también para el crecimiento y el desarrollo del país”, sostuvo.
El debate recién comienza. El Presupuesto 2027 deberá ahora seguir su tramitación en el Congreso, donde los ajustes en Educación anticipan uno de los puntos de mayor controversia, especialmente por el efecto que los nuevos límites de horas podrían terminar teniendo sobre las dotaciones docentes de los SLEP.




