La modificación de la ley electoral impulsada por el Ejecutivo italiano liderado por la conservadora Giorgia Meloni inició este miércoles su última etapa de tramitación parlamentaria, con la oposición en contra y con un diputado declarando una huelga de hambre.
La Cámara de los Diputados ha comenzado la tercera lectura de esta iniciativa, tras su anterior aprobación en el Senado, y desde hoy se celebrarán las deliberaciones hasta la votación definitiva, prevista tentativamente para la primera quincena de octubre.
El proyecto se ha bautizado como ‘Stabilicum’ porque, según sus promotores, persigue aportar mayor estabilidad al sistema político mediante la promoción de mayorías más consistentes.
En concreto, introduce un premio de escaños —70 en la Cámara de los Diputados y 35 en el Senado— para la coalición que alcance el 42 % de los votos y plantea, además, boletas con líderes protegidos mientras que el resto de candidatos quedaría sujeto a la preferencia del elector.
La primera sesión de debate dejó patente la cohesión del bloque de derechas que apoya a Meloni, integrado por Hermanos de Italia (HdI), los parlamentarios de la Liga de Matteo Salvini y los de la conservadora Forza Italia (FI) de Antonio Tajani.
Una unidad que no era del todo evidente, puesto que en julio, cuando el texto pasó por el Senado, la coalición gubernamental perdió la votación de una enmienda después de que algunos de sus miembros se opusieran al redactado aprovechando el anonimato del escrutinio.
El diputado de Forza Italia Paolo Emilio Russo defendió que la reforma «devuelve a los ciudadanos la posibilidad de elegir directamente a sus propios representantes» al introducir el sistema de preferencias.
También destacó la incorporación del voto a distancia, una novedad que pone fin a la situación anterior en la que Italia era uno de los pocos países europeos que exigía volver al municipio de empadronamiento para ejercer el sufragio.
Giorgia Meloni Pushes Major Overhaul of Italy's Electoral System
Italian Prime Minister Giorgia Meloni is pushing an overhaul of Italy’s electoral system ahead of next year's general election, drawing criticism from opposition parties as authoritarian.https://t.co/6tBskO3nqe
— Clash Report (@clashreport) June 26, 2026
Frente a ello, la oposición de centroizquierda exhibió también una postura conjunta y rechazó de plano la reforma.
Desde el Partido Demócrata, el diputado Federico Fornaro advirtió que el texto «aún plantea diversas dudas sobre su constitucionalidad» y que, pese a tratarse de una norma de gran calado para la vida política, ha ignorado las enmiendas presentadas por la oposición.
La diputada del Movimiento 5 Estrellas, Carmela Auriemma, consideró «evidente» que el proyecto de ley «ha sido escrito para intentar favorecer a la derecha» y a la «élite».
La acusación más llamativa llegó del diputado de Más Europa, Riccardo Magi, quien, fiel a su perfil activista, anunció que esta noche iniciará una huelga mediante la que ayunará en protesta contra una norma que califica de «auténtico golpe de Estado».
«Es una estafa que resta poderes a los ciudadanos, al Parlamento, al presidente de la República y que mina la democracia y nuestra constitución. Pido al Parlamento y al Gobierno que la modifiquen», reclamó el político ‘radical’ desde sus redes sociales.
Entre los detractores de la reforma figuran también los nueve diputados del Grupo Mixto que responden al nuevo partido de derecha Futuro Nacional, de Roberto Vannacci, formación que aún no cuenta con una presencia «oficial» en la Cámara al no haberse presentado todavía a unas elecciones.
Mañana jueves se podrá comprobar si el bloque derechista de Meloni mantiene su cohesión en torno a la ley electoral o si se fractura como en julio, dado que la Cámara de Diputados someterá a votación —con carácter anónimo— una serie de mociones sobre la constitucionalidad de la reforma.




