Este jueves Brasil se quedó sin el debate televisado final previo a las elecciones presidenciales del domingo, después de que el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro decidieran no acudir y la Justicia interviniera de forma inesperada.
Una sucesión de controvertidas resoluciones judiciales obligó a TV Globo a cancelar el debate apenas unas horas antes de su retransmisión, en una jornada inédita en la historia reciente de los procesos electorales del país.
Era la última oportunidad para que los electores escucharan las propuestas de los candidatos más relevantes a la Presidencia antes de los comicios.
Antes del enredo judicial, el primero en declinar fue el propio Lula, el miércoles. El mandatario optó por conceder una entrevista en la misma franja horaria en el popular pódcast ‘Flow’.
El líder progresista de 80 años, que aspira a un cuarto mandato no consecutivo, aseguró en esa entrevista que decidió no asistir al debate porque consideraba que el formato era «infructífero» y daba pie a «bromitas» de rivales de escaso peso.
El segundo en dar marcha atrás fue Flávio Bolsonaro, que renunció a desplazarse a los estudios de Globo en Río de Janeiro dos horas antes del inicio del encuentro.
El primogénito del expresidente de ultraderecha Jair Bolsonaro explicó en sus redes sociales que tomó la decisión por «la censura vergonzosa» impuesta por el Tribunal Superior Electoral (TSE).
Su sorpresiva retirada respondió a un fallo de una jueza del TSE dictado la tarde del jueves.
La magistrada Estela Aranha ordenó a TV Globo no mostrar el atril vacío de Lula durante la retransmisión del debate, tal como establecían las reglas acordadas entre la emisora y los candidatos en caso de ausencia.
La resolución, adoptada de urgencia tras un recurso presentado por la campaña de Lula, también impidió que los demás aspirantes formularan preguntas dirigidas al jefe del Estado, incluso si éste no se encontraba presente.
La jueza argumentó un «potencial desequilibrio» que podría perjudicar al histórico dirigente del Partido de los Trabajadores (PT) y subrayó el carácter «facultativo» de participar en los debates.
Casi de forma simultánea, un magistrado de la Corte Suprema ordenó que participara en el debate el agitador ultra Renan Santos, candidato por el partido Misión, quien no había sido invitado por Globo amparándose en la normativa vigente.
Globo acusa de «injerencia indebida»
Por todo ello, se canceló el debate. Globo sostuvo que las decisiones judiciales adoptadas sucesivamente momentos antes del evento generaban «inseguridad jurídica» y suponían «una injerencia indebida en la libertad que tienen los medios» para organizar este tipo de encuentros.
Las principales asociaciones de prensa también expresaron «su profunda indignación» por la intervención judicial, que calificaron de «agresión».
En respuesta, Flávio Bolsonaro, a quien las encuestas sitúan muy cerca de Lula en intención de voto, improvisó un debate con sus aliados en las redes sociales para criticar a la Justicia y a un Lula que seguía con su entrevista en el pódcast ‘Flow’.
«Lula no solo no va al debate, sino que usa a sus amigos del judiciario para imponer la censura a TV Globo. Es triste e indignante», afirmó el candidato del Partido Liberal (PL), que instó a los electores a «resolver» la elección en primera vuelta ante «la gravedad de lo que está pasando».
El senador de 45 años acusó a su principal rival de «huir del debate» y de valerse de sus contactos en la Justicia para reforzar su candidatura, recordando que Estela Aranha fue propuesta por Lula el año pasado para formar parte del TSE.
«¡Censura nunca más! (…) ¡Denme su voto de indignación!», exclamó.
La transmisión en directo de Flávio Bolsonaro, designado candidato por su padre Jair, quien permanece en prisión domiciliaria tras ser condenado a 27 años por golpismo, alcanzó picos de audiencia superiores a 850.000 espectadores cerca de la medianoche.
La Justicia, en la mira
La Justicia brasileña se convirtió en la protagonista inesperada de esta campaña electoral, profundamente polarizada entre el progresismo de Lula y la derecha radical del bolsonarismo.
En las semanas previas a los comicios, uno de los asuntos más debatidos fue el escándalo del Banco Master, que suscitó dudas sobre varios jueces del Supremo por su relación con un banquero encarcelado por un fraude financiero multimillonario.
Entre los magistrados implicados figura Alexandre de Moraes, conocido por dirigir la instrucción que llevó a Jair Bolsonaro a prisión, a quien su hijo ha prometido indultar si gana en las urnas.



