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El renacer del INBA: la fórmula del liceo emblemático de Santiago que evita incidentes en 2026

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Escrito por:David Vergara San Martín

El Internado Nacional Barros Arana (INBA) atraviesa, hasta la fecha, un 2026 sin cortes de clases relacionados con hechos de violencia, una realidad que contrasta fuertemente con la de años recientes. Desde la rectoría y el SLEP Santiago Centro resaltaron cuáles han sido los elementos determinantes de este cambio.

La realidad difiere completamente de lo sucedido en el 2024, cuando una explosión dejó a 35 estudiantes con distintas lesiones; y del año pasado, en el que se registraron al menos 26 días de clases perdidos antes de que asumiera la actual rectora del establecimiento, Urbi Rojas, en diciembre de 2025.

La mañana del 23 de octubre de 2024 dejó una huella profunda. En uno de los baños del establecimiento, en el sector conocido como el patio Siberia, un grupo de alumnos encapuchados con overoles blancos manipuló materiales incendiarios con la intención de manifestarse en la vía pública. La situación se desbordó, hubo explosiones y decenas de estudiantes resultaron afectados por las llamas.

A pocas semanas de cumplirse dos años de aquel suceso, BioBioChile visitó el internado para observar su situación actual y fue testigo del “renacer” de un establecimiento que, según su rectora, “atravesó cerca de 15 años de un periodo marcado por la violencia“, impacto que se tradujo en un declive en las matrículas.

Según las cifras del Ministerio de Educación, la matrícula total del año 2024 era de 811 estudiantes, mientras que en 2025 bajó a 761 y actualmente en 2026 llegó hasta 549.

La rectora explicó que la infraestructura del INBA tiene capacidad para albergar hasta 1.800 alumnos y que su meta actual es recuperar la matrícula gradualmente.

¿De regreso a la esencia que caracteriza al INBA?

Rojas, docente de Historia y Geografía, señaló que hoy existe una mirada renovada tanto por parte de los estudiantes como de los demás integrantes de la comunidad educativa. La rectora destacó el vínculo con alumnos provenientes de otras regiones, una característica que fue fuerte hace 15 años y que ahora buscan recuperar vinculándose nuevamente con sectores rurales.

“Estamos en terreno con ellos, permanentemente trabajamos en los patios, no solamente como en el aula propiamente tal, sino que también en el día a día con los estudiantes y eso hoy día ha vuelto a generar una esencia que va favoreciendo a que los estudiantes se reencanten con la comunidad”, explicó Rojas.

Ese enfoque se mantiene vigente. Durante la cobertura de BioBioChile, en uno de los patios del internado se desarrolló una actividad junto con la Fundación Pacto Social, organización con la que mantienen un vínculo desde 2021.

La actividad convocó a estudiantes y a integrantes de la comunidad encargados de limpieza y recuperación del recinto, y culminó con la instalación de nuevas bancas de madera, un pequeño huerto e incluso un asado compartido por el centro de exalumnos del INBA, los internos y el personal del establecimiento.

Bastián, uno de los aproximadamente 45 estudiantes que residen en las instalaciones del internado —cuyo cupo es cercano a 400 plazas—, puso énfasis en la importancia de cuidar el entorno del establecimiento.

“Es bueno que tengamos estas actividades porque arreglamos nuestro patio con el que convivimos con todos nuestros compañeros, lo utilizamos todos los días. Es un patio que estaba abandonado“, comentó el alumno.

Martín Riquelme, presidente del centro de estudiantes del INBA, indicó que la propuesta surgió del interés de los alumnos junto a la rectoría, mientras que Pacto Social apoyó en la coordinación y difusión de la iniciativa.

“Refleja mucho más la humanidad, más que simplemente el arreglo del espacio”, afirmó sobre la actividad.

La nueva comunicación con rectoría a dos años de la explosión en el INBA

El 23 de octubre marcará dos años desde el episodio que dejó 35 heridos en el INBA. Martín Riquelme admitió que “es una herida que sigue abierta, que hay que tratar con mucho cuidado“.

Riquelme afirmó que la cobertura mediática del hecho contribuyó a presentar la situación como algo normal y a criminalizar a los estudiantes, describiéndolos como delincuentes, según su visión.

“En el INBA no somos terroristas, no somos criminales como se ha planteado muchas veces, somos estudiantes. Estudiantes que se manifiestan cuando creen una cosa digna”, sostuvo con firmeza.

Tiempo después, a la exrectora María Alejandra Benavides se le solicitó la renuncia anticipada y como rector interino asumió Gonzalo Saavedra Henríquez, quien fue cuestionado por comentarios despectivos sobre alumnos con Trastorno del Espectro Autista (TEA).

El dirigente estudiantil recordó que en ese periodo se realizaron manifestaciones por motivos internos y externos, por leyes que no compartían y por conductas de inspectores y autoridades. A su juicio, en años previos el INBA vivió “un momento inestable” que contrasta con la situación actual bajo la dirección de la rectora Urbi Rojas.

Riquelme rememoró cuando una administración anterior mandó a los alumnos de cuarto medio a clases online “por miedo“. En ese contexto valoró la actual posibilidad de diálogo, ejemplificando con lo ocurrido tras la instalación de rejas en un baño.

“Se reclamó, hablamos con ella directamente en una mesa y se comprometió a sacarlas. Y aunque se atrasó un poco por temas de monumento histórico, SLEP, las rejas ya no están. Considero que eso con las administraciones anteriores no hubiera sido posible”, contrastó el estudiante.

La recuperación de los espacios del establecimiento

La rectora Rojas valoró que los estudiantes están demostrando que el Internado Nacional Barros Arana no es lo que se mostraba de años atrás si se lo vincula con el año 2024. Es, dijo, una realidad muy distinta, y aseguró que jamás desearía que un alumno sufriera quemaduras.

En materia de infraestructura comentó que han ido recuperando áreas que estaban vandalizadas y que actualmente ya no se encuentran en ese estado. Hizo referencia al Servicio Local de Educación Pública (SLEP) Santiago Centro, organismo del que depende el INBA, con el que han estado “pintando”, “recomponiendo” y “reactivando otros espacios que también estaban de alguna manera muertos” mediante un proceso gradual y con inversiones relevantes.

Asimismo, Rojas destacó la colaboración de dos exalumnos del INBA, Ángel y Francisco, quienes, junto a una constructora, trabajaron en el revestimiento de los techos del patio Siberia y la piscina.

“Ellos con el corazón inbano, de manera gratuita, no solamente nos ayudaron a recuperar ese baño de Siberia que lo pintaron, lo rearmaron, le colocaron pasta muro, hicieron de todo para levantar porque era un baño que estaba quemado en su plenitud. Ellos colocaron todos los elementos, los accesorios de baño que están hoy día”, reconoció.

En esa línea, la rectora subrayó que “los exalumnos están volviendo al colegio“, y agradeció el aporte de científicos, escritores y artistas como Roberto Márquez de Illapu, con quien han dialogado, además del trabajo del centro de exalumnos del establecimiento.

Revisa a continuación imágenes tras la explosión de 2024 y de la actualidad:

Cedida por SLEP Santiago Centro
Cedida por SLEP Santiago Centro
Cedida por SLEP Santiago Centro
Cedida por SLEP Santiago Centro
Cedida por SLEP Santiago Centro
Cedida por SLEP Santiago Centro

El SLEP Santiago Centro aclaró que un sector del piso no pudo ser reparado por los daños ocasionados tras la explosión. Además, los vidrios del baño tenían ácido, por lo que tampoco se pudieron recuperar por completo y la marca quedó presente.

La planificación del INBA

Urbi Rojas explicó que su proyecto contempla dos años de implementación en el plano normativo para luego avanzar hacia la dimensión formativa del INBA. Para ello, dijo, es necesario “ordenar la casa“.

La rectora resaltó la importancia del liderazgo pedagógico de los equipos de gestión, de los equipos técnicos y también de los estudiantes, promoviendo una metodología participativa.

En la misma línea, Rojas remarcó que en 2026 no han existido interrupciones de clases, que ahora se trabaja con otra mentalidad y que se está “trabajando de otra manera“.

Como parte del trabajo actual, la rectora puntualizó que se han hecho responsables de los tres estudiantes —de los 35 lesionados en la explosión de 2024— que aún permanecen en el establecimiento.

“Ellos trabajan en el día a día con nosotros y donde obviamente hay un proceso de acompañamiento desde lo psicosocial hacia esos estudiantes y eso no se ha detenido”, afirmó la máxima autoridad del INBA.

La visión del anterior sostenedor del establecimiento

La Municipalidad de Santiago confirmó que la percepción respecto al recinto ha cambiado. Aunque el INBA dejó de depender del municipio a fines de 2025, BioBioChile contactó a la entidad para conocer su apreciación sobre la situación actual del internado.

Desde la municipalidad indicaron a BBCL que, cuando la nueva rectora asumió el 22 de diciembre de 2025 mediante un concurso de Alta Dirección Pública iniciado y concluido por el municipio —antes del traspaso al SLEP Santiago Centro—, se puso en marcha un proceso de diagnóstico y planificación anticipada.

De ese modo se detectaron focos de riesgo y se establecieron medidas preventivas, centradas en cinco aspectos y pensadas desde la prevención y no la reacción:

– Un organigrama claro y una distribución explícita de roles y responsabilidades de cada unidad.
– Presencia activa y permanente del equipo directivo y de gestión en los patios durante recreos, con sectores asignados.
– Intervención en baños, espacios identificados históricamente como críticos, mediante un ingreso regulado según capacidad, restringiendo el uso con mochilas y asegurando la disponibilidad de implementos de higiene, resguardando así el derecho de uso en condiciones seguras.
– Sectorización y restricción preventiva de áreas de difícil supervisión.
– Recreos activos y entretenidos con actividades deportivas, recreativas y culturales, como campeonatos, juegos de mesa, tenis de mesa y música, ofreciendo alternativas positivas de uso del tiempo libre.

La municipalidad explicó que el acompañamiento psicosocial para los alumnos lesionados que permanecen en el INBA se realiza mediante un programa externo. Sobre esos estudiantes y el resto de los lesionados, el municipio aseguró que no se instruyó ningún procedimiento disciplinario.

El municipio también remarcó que la recuperación de los baños fue posible gracias a la colaboración voluntaria de un exalumno del INBA y la constructora Méndez.

La comunicación de rectoría con el servicio local

Acerca del trabajo conjunto con el SLEP Santiago Centro, la rectora Urbi Rojas señaló que tras el traspaso desde la municipalidad hubo una reestructuración orientada a las comunidades, las cuales “se han tenido que adaptar a nuevos ritmos de trabajo“.

“Dentro del SLEP hay secciones que antes en el DEM (Dirección de Educación Municipal de Santiago) no estaban y eso de alguna manera genera que tú te tengas que ir de a poco adaptando a un nuevo clima organizacional, a nuevas formas metodológicas de ver también la educación“, detalló.

Rojas valoró que se ha producido “una vinculación importante con los diferentes estamentos” del SLEP, lo que ha permitido que la relación con el servicio local fluya.

La directora ejecutiva del SLEP Santiago Centro, Paulina Retamales, afirmó que, tras el traspaso de las 43 escuelas y liceos de la comuna al servicio local, han sido “muy bien acogidos por las comunidades educativas“.

Retamales subrayó que, junto al equipo directivo del INBA y la Fundación Pacto Social, han podido “ir instalando distintas iniciativas” y que en el establecimiento se está recuperando el foco en los estudiantes.

Acerca de la evaluación positiva actual del INBA y sobre si existe un modelo replicable para otros recintos de la comuna, la directora ejecutiva señaló que “hay un plan de fondo” en conjunto con el Ministerio de Educación, Delegación Presidencial Metropolitana, Seremi de Salud y Seremi de Educación, con el cual están “abordando las situaciones que pongan en riesgo la continuidad de las clases“.

La autoridad del SLEP informó que han aplicado los reglamentos de los recintos educacionales y la Ley Aula Segura, ejecutando más de 140 procesos —un 38% de ellos relacionados con expulsiones y un 37% con suspensiones—, además de otras 15 querellas contra responsables de hechos violentos y delitos en algunos establecimientos (cifras hasta el 10 de septiembre).