Fernando Morales, presidente de la Liga Naval Argentina y perito naval, planteó la eventualidad de interceptar un buque chileno que partiría desde Punta Arenas rumbo a las islas Malvinas, en medio de la controversia por la apertura de una nueva conexión comercial. Sus manifestaciones se conocen en paralelo a reportes de inteligencia chilena que alertan sobre un posible «evento crítico» con Argentina ante la posibilidad de que fuerzas navales argentinas detuvieran la embarcación.
La advertencia fue formulada el pasado 6 de octubre ante las comisiones de Defensa Nacional, Legislación Penal y Relaciones Exteriores y Culto de la Cámara de Diputados argentina, en el marco del debate de una iniciativa del gobierno de Javier Milei diseñada para reforzar las medidas de protección de la soberanía nacional.
Durante su exposición, Morales afirmó que el 10 de noviembre zarparía desde Chile una embarcación con logística destinada al proyecto petrolero Sea Lion, que opera en áreas próximas a las Malvinas.
«El próximo 10 de noviembre, Chile —ya está anunciado— va a hacer zarpar su primer buque de bandera chilena con carga logística para el emprendimiento Sea Lion», sostuvo en su intervención.
Para fundamentar la posibilidad de una intervención, el dirigente aludió al artículo 19 de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (Convemar), que regula las condiciones del denominado «paso inocente» de naves extranjeras.
«Cualquier amenaza o puesta en riesgo de la soberanía nacional puede ser considerada tránsito no inocente, con lo cual el buque puede ser detenido», afirmó.
La advertencia sobre el estrecho de Magallanes
Morales también se refirió a la vía marítima prevista para el trayecto, reconociendo explícitamente la soberanía chilena sobre el estrecho de Magallanes.
«Ya anunció Chile que va a ir por Gibraltar… perdón, por Magallanes; aclarando que Magallanes es chileno, no vamos a seguir teniendo problemas con eso», señaló.
Posteriormente insistió en que el Ministerio de Relaciones Exteriores argentino debería determinar si ese desplazamiento encuadra como tránsito permitido según el derecho internacional.
«Aplicando la Convemar tendríamos que decidir, nuestra Cancillería en particular, si consideramos que eso es paso inocente o paso no inocente. Vamos a ver lo que hacemos, no lo sabemos», añadió.
El dirigente también alertó sobre las consecuencias de dejar a una embarcación incapacitada para navegar en esas latitudes.
«Inhabilitarlos y dejarlos sin timón o sin máquinas en un lugar como el Atlántico Sur equivale prácticamente a hundirlos», afirmó.
Es importante señalar que Morales no actúa como representante oficial del Gobierno argentino ni de las Fuerzas Armadas, por lo que sus palabras no implican el anuncio formal de una operación para detener la nave.
Inteligencia chilena advierte riesgo de incidente con Argentina
Estas manifestaciones coinciden con la información difundida este jueves por la Unidad de Investigación de BioBioChile, que tuvo acceso a reportes de inteligencia chilena que consideran como posible un «evento crítico» el primer viaje comercial desde Punta Arenas hacia las Malvinas.
La embarcación en cuestión es el Danstar, un buque de bandera chilena de 72 metros de eslora, propiedad de Easter Island Naviera, que llevará alimentos y otras provisiones hacia el archipiélago.
Según la pesquisa, el principal riesgo detectado es que la nave sea interceptada por la Prefectura Naval o la Armada argentina, en particular una vez que abandone el estrecho de Magallanes y eventualmente ingrese a aguas jurisdiccionales argentinas.
Las fuentes consultadas por BioBioChile indicaron que se barajó inicialmente la opción de navegar por el mar de Drake para evitar un choque, pero esa alternativa fue desechada por sus implicancias sobre la soberanía chilena.
También señalaron que la fecha precisa del zarpe permanece reservada, con el fin de reducir la posibilidad de una reacción por parte de Argentina; por ello, el 10 de noviembre mencionado por Morales no figura como una fecha oficialmente confirmada.
Autoridades de Malvinas niegan transporte de insumos petroleros
Conviene además destacar que, aunque Morales asegura que el buque chileno llevará suministros para Sea Lion, la subdirectora de Desarrollo Económico de las islas Malvinas, Louise Ellis, rechazó que la nueva ruta marítima esté vinculada a la actividad hidrocarburífera.
«Este proyecto (de una nueva ruta) comenzó antes (que Sea Lion) y siempre estuvo enfocado en cubrir las necesidades de consumo de las islas Malvinas y de nuestras comunidades», explicó en una nota publicada por France 24.
La funcionaria aseguró que el servicio no transportará «ningún tipo» de insumos críticos para la industria petrolera.
Asimismo, subrayó que la nueva conexión busca potenciar el comercio entre Punta Arenas y las Malvinas, facilitando envíos regulares de alimentos, bebidas y materiales de construcción.
El tratado que limitaría una intervención argentina
La posibilidad de detener la nave también plantea dudas sobre el respeto a los acuerdos internacionales vigentes.
En la investigación de BioBioChile, el académico de la Universidad de Chile Luis Valentín Ferrada explicó que Argentina está obligada a acatar tanto la Convemar como el Tratado de Paz y Amistad de 1984.
Este último convenio garantiza la libre y expedita navegación de embarcaciones de cualquier bandera a través de las aguas jurisdiccionales argentinas en tránsito hacia o desde el estrecho de Magallanes.
Según el especialista, Argentina no podría impedir legalmente el paso de una nave chilena que se desplace desde Punta Arenas hacia las Malvinas por esa ruta.
El escenario preocupa al Gobierno del presidente José Antonio Kast. De acuerdo a lo publicado por BioBioChile, los informes de inteligencia ya fueron remitidos al Ejecutivo y el seguimiento del viaje del Danstar es una prioridad para La Moneda.
Desde los ministerios de Defensa y de Relaciones Exteriores declinaron referirse a los reportes, aunque fuentes del gobierno admitieron que se trata de un asunto que siguen con atención.
De ese modo, las advertencias de Morales añaden un nuevo factor de tensión a un viaje comercial que aún no tiene una fecha oficial y que, de concretarse una intervención argentina, podría derivar en un conflicto diplomático entre ambos países.




