Los habitantes de la capital se mostraron sorprendidos por el tornado que se formó la tarde del martes en Estación Central, durante la tormenta que azotó Santiago, la cual trajo granizo y una intensa precipitación en muy poco tiempo.
Aunque en los últimos años este tipo de fenómenos se ha observado sobre todo en la zona centro-sur del país, no constituye una novedad en Chile ni mucho menos para la capital.
En 2024, BioBioChile informó sobre un registro histórico que muestra que en el siglo XIX hubo un tornado en la zona norte de Santiago.
Tornado registrado en Santiago
Investigadores del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia CR2, que agrupa expertos de las universidades de Chile, de Concepción y Austral, elaboraron un informe sobre el tema.
En el documento, firmado por Roberto Rondanelli, investigador asociado; y José Barraza, encargado de divulgación científica, se afirmó que “Chile siempre ha sido un país de tornados”, pese a que durante mucho tiempo se consideró que ese fenómeno era ajeno al territorio.
En el artículo citado, Rondanelli y Barraza repasaron distintos tornados acontecidos en Chile a lo largo de su historia.
Por ejemplo, el 27 de mayo de 1934, un tornado atravesó Concepción provocando víctimas fatales y daños severos. Asimismo, el 26 de abril de 1881 se registró uno en Valdivia y el 14 de mayo de 1633 otro destruyó el fuerte de Carelmapu.
Con esos antecedentes, los autores indagaron si en la bibliografía existía alguna narración sobre tornados en Santiago. Y lo encontraron, gracias a la búsqueda realizada por el geólogo Cristián Bastías-Curivil.
El hallazgo apareció en la revista científica chilena Actes de La Societé Scientifique Du Chili. Alphonse Nogues, quien fue profesor de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, describió el fenómeno.
El texto fue escrito en francés durante 1893 y está disponible en los repositorios de Google Books. En él, Nogues consignó que el tornado ocurrió el 14 de mayo de 1893, hace 138 años.
El tornado tuvo lugar en Conchalí
El episodio se inició en el sector de Conchalí, provocando daños en la propiedad del médico José Joaquín Aguirre, quien fuera político y rector de la Universidad de Chile.
Nogues relató que el torbellino se desplazó de norte a sur; estimó su diámetro en unos 25 a 35 metros y señaló que su velocidad debió ser considerable, ya que derribó 28 pilares de mampostería (ladrillos y cemento).
Esos pilares sostenían las vigas de madera de un parral, que quedó en el suelo.
El académico añadió que, al continuar su movimiento de traslación norte-sur, el fenómeno pasó por las viviendas, retrocedió y rompió los árboles del primer patio; además, arrancó y proyectó a unos 100 metros la reja de madera que cerraba la puerta principal de la casa.
Indicó que en el extremo sur había hermosos sauces llorones que, por sus ramificaciones, formaban una especie de cuarto de sombra; estos hermosos árboles han sido decapitados por el torbellino, que quebró sus ramas superiores.
La residencia del rector permaneció intacta
Nogues prosiguió su relato señalando que una mujer que estaba en el patio quedó atrapada por el torbellino y tuvo que afirmarse en unas puertas para no ser arrastrada por el viento.
Agregó que los árboles no fueron expulsados de raíz, como a veces ocurre en fenómenos ciclónicos, sino que fueron quebrados o cortados a pocos metros del nivel del suelo.
Afortunadamente para Aguirre, la vivienda familiar no se vio afectada, a pesar de encontrarse a pocos metros de los pilares derribados.
Rondanelli y Barraza concluyeron en su artículo que en Chile podría existir una temporada de tornados, ya que una gran cantidad de estos se produjeron entre el 14 de mayo y el 14 de junio de cada año, en zonas como Carelmapu, Lebu, Ancud, Concepción, Santiago, Puerto Saavedra, Valdivia, Villarrica, Puerto Varas, Los Ángeles y San Carlos.
Por ello sorprende que este tornado generado en Estación Central se haya ocurrido en octubre, en plena primavera.




