Este martes, desde el Gobierno de Paraguay se pronunciaron para proteger la soberanía del país, después de que China impusiera sanciones a un ministro por los lazos del país con Taiwán.
El viceministro de Comunicación paraguayo, Enrique Biedermann, enfatizó que la nación puede entablar vínculos con cualquier país, siempre dentro del respeto a su soberanía.
La comunicación del Ejecutivo, con sede en Asunción, se produce tras la decisión de Pekín de sancionar al ministro paraguayo de Tecnologías de la Información y Comunicación, Gustavo Villate, por los vínculos del Gobierno de Paraguay con Taiwán.
“Nosotros como Gobierno siempre protegeremos la soberanía del país. Paraguay es un Estado libre y soberano y ese es el mensaje que llevaremos al mundo”, dijo Biedermann en una conversación con EFE.
El funcionario, que asumió el puesto el miércoles pasado, agregó que Paraguay conservará su alianza con Taiwán y con otros países que quieran “colaborar” en el desarrollo del país sudamericano, siempre que respeten su libertad y soberanía.
El día anterior, China impuso sanciones a Villate y al ministro de Asuntos Exteriores de Belice, Francis Fonseca, por los lazos de sus países con Taiwán, cuya soberanía es reclamada por Pekín.
En comunicados separados, la Cancillería china afirmó que ciertos “políticos antichinos” en ambos países han “respaldado obstinadamente” que sus Estados mantengan lazos diplomáticos con la “región china” de Taiwán.
Por ello, sostuvo que han llevado a cabo una serie de palabras y acciones “deplorables” en temas vinculados a China.
Las medidas restrictivas contra Villate y Fonseca contemplan la congelación de sus bienes muebles e inmuebles y de cualquier otra propiedad en territorio chino, la prohibición para que organizaciones o personas en el país efectúen transacciones, cooperen o desarrollen otras actividades con ellos, y la negativa de visados y la entrada a China, incluidas Hong Kong y Macao.
Paraguay y Belice son dos de los doce países que sostienen relaciones diplomáticas completas con Taiwán, una isla que se gobierna de forma autónoma desde 1949 y que Pekín considera “parte inalienable” de su territorio.
La aplicación de estas sanciones forma parte de la intensificación de la campaña diplomática de presión de China contra Taiwán, que en los últimos diez años ha perdido varios aliados a favor de la República Popular, siendo la isla de Nauru, en 2024, la más reciente.




