La serie de protestas que sacude a Francia llevó al gobierno de Emmanuel Macron a anunciar toques de queda parciales, aunque por ahora no se han dado a conocer los detalles de la medida. La decisión responde a una jornada de manifestaciones que se convirtió en la más violenta hasta la fecha: comercios saqueados, ataques a edificios públicos, enfrentamientos con las fuerzas de seguridad en París y otras ciudades y cerca de 2.000 detenidos.
En Expreso Bío Bío hablamos con Paula Estañol, periodista chilena y editora de informativos en Radio Francia Internacional, quien explicó que la atmósfera «está bastante tensa».
Añadió que, aunque el país ya ha vivido protestas de gran envergadura, ahora la diferencia es que hay muchas más personas afectadas.
Estañol comentó que vive muy cerca del lugar de los hechos y que, al recorrer el barrio, se nota a los comerciantes muy inseguros y con miedo de que los incidentes se repitan.
Además de esa sensación de inseguridad, existe incertidumbre respecto de lo que pueda ocurrir más adelante. La editora de RFI señaló que hay una gran tensión política por no saber con exactitud qué decisiones se tomarán en las próximas horas ni cómo se aplicarán estos toques de queda.
Panorama político en Francia ante las protestas
Consultada sobre las reacciones del mundo político en medio de las manifestaciones, Estañol manifestó que existe una especie de consenso entre todos los sectores, desde la extrema derecha hasta la izquierda radical, en responsabilizar al gobierno de Macron.
Explicó que se critica al Ejecutivo por no haber estado a la altura y por subestimar el movimiento; aunque había señales con las protestas estudiantiles, el sábado confluyeron fuerzas sociales que no se veían desde 2018, por lo que hay una opinión generalizada en el espectro político de que la situación probablemente se le escapó de las manos al gobierno de Macron.
En cuanto a quiénes podrían estar detrás de las protestas, la editora en Radio Francia Internacional señaló que, si bien Francia tiene una larga tradición de manifestaciones, antes estas se mantenían en el marco sindical, con organizaciones que coordinaban el despliegue de los manifestantes.
Dado que las movilizaciones comenzaron a finales de septiembre impulsadas por estudiantes, todo carece de un liderazgo claro y no existe un referente identificable, añadió.
Estañol señaló que se ha hablado de una apropiación por parte de La Francia Insumisa —un partido de izquierda radical—, pero advirtió que acusarlo sería precipitado y que eso minimizaría la magnitud de las demandas estudiantiles, que son legítimas y surgieron de manera espontánea.
En la misma línea, añadió que desde finales de septiembre la movilización se ha ido transformando en una especie de bola de nieve: todo ocurrió muy rápido y fue en aumento, y a los estudiantes se les sumaron otras reivindicaciones vinculadas a la inflación, al precio de los combustibles, que alcanzó niveles sin precedentes, y a otros factores que actuaron como detonantes de los hechos no solo del sábado, sino también de los disturbios ocurridos la noche siguiente y la mañana posterior.
Respecto de lo que puede venir, Estañol sostuvo que es necesario conocer el plan del Gobierno y en qué consistirán esos toques de queda parciales, y advirtió que para el sábado estaba convocada otra gran marcha de los «chalecos amarillos», lo que plantea dudas sobre si se permitirá o si se endurecerán las medidas de seguridad.
La editora en RFI concluyó que todo parece ponerse en movimiento y reaccionar al mismo tiempo, sin una coordinación evidente.




