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Chile
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Un porcentaje significativo de los dolores de cabeza recurrentes tiene su origen en la columna cervical debido a malas posturas y hábitos cotidianos. Especialista detalla cómo detectarlos y abordarlos.
El dolor de cabeza es una de las molestias más comunes en la vida diaria. Si bien de forma automática se suele recurrir a fármacos para mitigar los síntomas, en muchos casos el origen real no se encuentra en el cerebro, sino en la columna cervical. Así lo explicó el kinesiólogo, quiropráctico experto en dolor y docente universitario Horacio Herrera, quien detalló las principales causas, consecuencias y alternativas de tratamiento para estas afecciones.
Según indicó el especialista, se estima que entre un 50% y un 60% de las personas experimentan dolores de cabeza continuos. "Cuando hay dolor de cabeza y dolor en la columna cervical, generalmente hay una correlación directa. Hay que buscar el origen cervical para poder dar alivio real y no necesariamente medicarse solamente para disminuir los síntomas", señaló.
El dolor de origen cervical suele ser difuso: comienza en la nuca y puede irradiarse hacia la parte superior de la cabeza e incluso hacia los ojos. Esta molestia suele estar precedida por tensiones prolongadas en el cuello y los hombros.
Las exigencias de la vida moderna —como el teletrabajo, las horas frente a la pantalla de un computador y el uso constante del teléfono celular— han provocado un aumento sostenido en las consultas por cefaleas tensionales y problemas posturales. Las malas posturas mantenidas generan tensión en la musculatura suboccipital y comprimen estructuras neurovasculares que se extienden hacia la cabeza.
Asimismo, Herrera advirtió que la compresión a nivel cervical también puede afectar las arterias vertebrales, reduciendo la irrigación sanguínea hacia el oído medio y el cerebelo, lo que desencadena episodios de mareos o vértigo.
El dolor físico actúa como una señal de alerta del organismo que exige atención. Factores como el estrés biológico y emocional, la mala hidratación, la falta de descanso y el sedentarismo contribuyen a agravar el cuadro.
El especialista enfatizó que el envejecimiento no debe asociarse de manera automática al deterioro físico. "Tenemos que hacernos más conscientes con el tiempo, ya que el cuerpo va perdiendo algunas capacidades y se vuelve más rígido. Debemos darle importancia a nuestra postura y a nuestros estados corporales para vivir con la menor cantidad de dolores posible", indicó.
Si un dolor cervical o de cabeza se prolonga por más de algunas semanas o un mes, se recomienda consultar a un profesional de la salud para descartar lesiones mayores, tales como discopatías u otros desgastes estructurales.
Como parte de las alternativas terapéuticas, los ajustes quiroprácticos y las técnicas manuales se posicionan como herramientas eficaces para alinear la columna, descomprimir las articulaciones y devolverle la movilidad al cuerpo de forma natural.
El kinesiólogo explicó que este tipo de intervenciones —cuando son realizadas por profesionales capacitados— no generan dolor y aportan beneficios inmediatos, mejorando no sólo la movilidad del cuello y la espalda, sino también facilitando una mayor oxigenación y expansión torácica al respirar. Como complemento, el ejercicio regular y la realización de pausas activas durante la jornada laboral son fundamentales para prevenir la fatiga muscular y mantener una adecuada salud postural.