Con los sondeos a favor y una amplia ventaja prevista para las presidenciales de dentro de seis meses, la dirigente ultraderechista Marine Le Pen centró su primer gran acto de campaña, celebrado este domingo en Orleans, en los pilares de su programa: soberanía y seguridad, en medio de los disturbios que han perjudicado la imagen del país durante los últimos días.
Le Pen considera que los actos de vandalismo y los saqueos del pasado 17 de octubre aumentan sus posibilidades de llegar al Elíseo en su cuarto intento. Presentó su candidatura como una apuesta por el orden, con promesas de combatir la inmigración ilegal y restablecer el control de las fronteras y la soberanía militar.
“Propongo el renacimiento del país, la elevación progresiva hacia lo auténtico, lo justo, la seguridad, la prosperidad y la creatividad”, proclamó ante más de 8.000 simpatizantes congregados en una ciudad emblemática por su papel en la resistencia francesa durante la época de Juana de Arco.
La derecha francesa lleva años reivindicando a Juana de Arco como emblema del orgullo nacional, y Le Pen volvió a elogiarla para animar a sus partidarios.
“Antes de la victoria, hay que estar convencidos de que se puede ganar”, afirmó la líder ultraderechista, mientras el público coreaba “Marine presidenta”. El acto tuvo un formato más habitual en Estados Unidos que en Francia, donde solo se ha visto en contadas ocasiones, como durante la campaña del conservador Nicolas Sarkozy en 2012.
“Devolver el poder al pueblo”
Le Pen se comprometió a “devolver el poder al pueblo” y planteó recurrir a referendos para sacar adelante sus principales reformas. La primera sería incluir en la Constitución un endurecimiento de la política migratoria, pese a las advertencias de expertos constitucionales de que necesitaría una mayoría reforzada en las cámaras.
Mientras el público gritaba “¡Macron dimisión!”, Le Pen arremetió contra el presidente en ejercicio y lo tildó de traidor por su intención de compartir el arma nuclear con otros.
“Queremos que Francia recupere su potencia, pero no una potencia de dominación, una potencia de protección”, declaró. También aseguró que hará del país “una nación de paz”.
En contraste con el proyecto de defensa europea de Macron, Le Pen defendió “una defensa nacional” y rechazó “delegarla”. No obstante, dijo que mantendrá el gasto militar ya comprometido por el actual presidente.
La candidata prometió fortalecer las fronteras francesas, deportar a los inmigrantes que cometan delitos, endurecer las penas por agresiones a agentes policiales y actuar con firmeza contra la criminalidad.
“No dejaremos que Francia caiga en la mexicanización con los cárteles. Erradicaremos sin descanso esas organizaciones criminales considerándolas terroristas”, declaró.
Afirmó que “la nacionalidad francesa volverá a ser un privilegio que se hereda o se merece” y anunció que establecerá un nuevo derecho: la prioridad nacional.




