Este lunes, integrantes del Tribunal Superior Electoral (TSE) y del Tribunal Supremo Federal (STF) de Brasil descartaron que pueda anularse la segunda vuelta, en la que Lula da Silva (PT) venció a Flávio Bolsonaro (PL).
De acuerdo con O Globo, este pronunciamiento se opone a lo planteado por el senador ultraderechista, quien, después de no aceptar su derrota, afirmó que recurrirá a la justicia para intentar dejar sin efecto las elecciones del domingo.
Entre los ministros de la Justicia Electoral brasileña predomina la opinión de que los eventuales recursos de la campaña de Bolsonaro no tendrían éxito, pues no hay antecedentes que respalden la anulación de los comicios.
Los ministros del TSE y del STF también consideran que la diferencia de cerca de 4,4 millones de votos a favor del actual presidente brasileño es un motivo para rechazar la impugnación de Flávio contra el resultado electoral.
El mandatario obtuvo 64,2 millones de sufragios, que representan el 51,79% de los votos válidos; el postulante del PL alcanzó 59,8 millones, equivalentes al 48,21%.
El domingo, Bolsonaro denunció una supuesta intervención del ministro Cristiano Zanin, miembro del Supremo Tribunal Federal (STF), quien dispuso extender el horario de atención de algunos locales electorales debido a dificultades de transporte que impedían a votantes llegar a tiempo.
Tras anunciarse el resultado de la segunda vuelta, Bolsonaro afirmó: “No es posible reconocer el resultado de las elecciones en las circunstancias en que ocurrieron estos hechos; pediremos que se anulen estos comicios”.
El aspirante derrotado dirigió sus críticas contra Zanin y puso en duda que un miembro del Supremo Tribunal Federal participara en decisiones relacionadas con la jornada electoral.
“A las 17:01, el ministro Zanin, que no pertenece al Tribunal Superior Electoral, revocó la decisión de los tribunales especializados y extendió las elecciones por dos horas. Algo así jamás había sucedido en la historia de Brasil”, declaró.
Según su postura, la decisión generó una “flagrante desigualdad entre los brasileños de diferentes ciudades y estados”.




