El senador ultraderechista Flávio Bolsonaro, quien se trasladó a Estados Unidos (EEUU) dos días después de perder las elecciones brasileñas, enfrenta dos investigaciones en la Corte Suprema por presunto blanqueo de capitales, entre otros delitos, y mantiene vínculos que han despertado sospechas con grupos paramilitares.
El hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro se encuentra ya en Estados Unidos junto a su esposa, Fernanda Bolsonaro, y sus dos hijas, informó a EFE una persona cercana a la familia.
El lunes, al día siguiente de caer en la segunda vuelta ante el actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva, un magistrado del Supremo dispuso que el entonces candidato del Partido Liberal entregara sus pasaportes dentro de 24 horas.
Flávio, de 45 años, no acató la resolución y sus documentos de viaje, incluido el pasaporte diplomático, fueron anulados. Para entonces, no obstante, ya se dirigía a EEUU.
Frente a las versiones de que el excandidato presidencial habría viajado primero desde Brasil a Argentina, el empresario y abogado mexicano Simón Levy relacionó la presunta operación con Estados Unidos y no descartó que hubiera existido coordinación entre el presidente estadounidense, Donald Trump, y el mandatario argentino, Javier Milei.
En una entrevista telefónica con el medio argentino A24, afirmó que Milei fue el único que conocía el plan y que participó en parte de su coordinación. También sostuvo que, gracias al presidente argentino, Flávio seguía con vida.
Hay que señalar que el primogénito de Jair Bolsonaro también dejará su puesto en el Senado en febrero próximo, con el inicio de la nueva legislatura. Desde 2003, será la primera vez que no desempeñe un cargo público.
Las dos causas que investigan a Flávio Bolsonaro
Abogado de profesión, Flávio está siendo investigado por el Supremo en una causa relacionada con el supuesto financiamiento ilegal de una película sobre su padre. La Policía encontró indicios de posibles delitos de corrupción, blanqueo de capitales y evasión de divisas.
El caso se centra en los pagos millonarios que habría realizado Daniel Vorcaro, expropietario del Banco Master y hoy en prisión preventiva por un fraude financiero de gran magnitud, para financiar ‘Dark Horse’, filme inspirado en la vida de Jair.
En varias grabaciones de audio, Flávio solicitó al banquero 134 millones de reales (26 millones de dólares) para costear la película y lo llamó “hermano”.
Las autoridades sostienen que Vorcaro desembolsó cerca de la mitad de esa suma. La Policía sospecha que el dinero se transfirió a cuentas en Estados Unidos vinculadas a la familia Bolsonaro y se utilizó para fines personales.
El senador sostiene que las conversaciones y gestiones con Vorcaro se ajustaron a la ley.
Por otra parte, antes de la segunda vuelta, los periódicos O Estado de S. Paulo y O Globo informaron que el Supremo investiga a Flávio en una segunda causa por presunto lavado de dinero, cuyo expediente está bajo secreto de sumario.
La investigación se enfoca en Willer Tomaz, abogado y amigo íntimo de Flávio, a quien se identifica como presunto gestor de una red de empresas con transacciones financieras sospechosas vinculadas al sector de las apuestas deportivas.
De acuerdo con la Policía, según reportó la prensa, Flávio habría figurado como usuario con permisos extensos para acceder a una cuenta que compartía con Tomaz. Este último también es objeto de indagatorias por un caso de corrupción relacionado con descuentos irregulares en las pensiones de millones de jubilados.
En medio de estos antecedentes, el juez del Supremo Alexandre de Moraes, quien encabezó el proceso que terminó con Jair Bolsonaro en prisión por golpismo, dispuso que Flávio entregara sus pasaportes, decisión que precedió su salida hacia Estados Unidos.
Si Flávio hubiera ganado las elecciones, las dos investigaciones habrían quedado en pausa, pues la legislación brasileña impide responsabilizar a los jefes de Estado durante su mandato por hechos previos a asumir el cargo.
Asimismo, la mayoría de los especialistas en derecho opina que, durante la Presidencia, tampoco podrían avanzar las pesquisas para presentar una eventual acusación una vez concluido el mandato. Así lo explicó a EFE Luisa Ferreira, doctora en Derecho y académica de la Fundación Getulio Vargas (FGV).
Aunque Flávio salió del país, las dos causas continuarán su curso habitual.
Milicias y un negocio de chocolates
Por otro lado, en 2020, mientras Jair Bolsonaro estaba en el poder, la Fiscalía presentó cargos contra su hijo mayor por “organización criminal, malversación, blanqueo de capitales y apropiación indebida”.
La acusación se refería a la presunta contratación de amigos, familiares y vecinos como empleados “fantasma” durante su período como diputado en Río, con el supuesto propósito de apropiarse de parte de sus sueldos.
La Fiscalía sostuvo que el dinero habría sido blanqueado mediante compras personales, una chocolatería y transacciones inmobiliarias pagadas en efectivo. Sin embargo, la causa fue archivada después de que se anularan varias pruebas.
Flávio también carga con las sospechas sobre sus relaciones con milicias de Río, integradas por policías corruptos que someten barrios enteros mediante extorsiones y violencia.
Entre los supuestos empleados “fantasma” de su etapa como diputado en Río había familiares de milicianos, incluido Adriano da Nóbrega, un sicario considerado peligroso que murió en un enfrentamiento con la Policía en 2020.





