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El Gobierno busca respaldos individuales para Rabat y señala que ningún oficialista apoya una AC desde 1990

foto Megam Ossandón
Escrito por:Megam OssandónPeriodista de Prensa en BioBioChile

El Ejecutivo intentará persuadir incluso “uno a uno” a los parlamentarios oficialistas que aún ponen en duda la defensa del ministro de Justicia, Fernando Rabat, ante la AC. Así lo señaló este lunes el subsecretario vocero, Gonzalo Arenas, quien ofreció diálogo y, al mismo tiempo, advirtió sobre las consecuencias políticas de apoyar una acusación constitucional contra una autoridad del propio Gobierno.

Tras el comité político ampliado, en La Moneda, Arenas reconoció que algunos legisladores todavía no comparten los argumentos del Ejecutivo. También hizo una advertencia y pidió considerar un dato que presentó con una reserva: de acuerdo con la información que maneja, desde 1990 ningún parlamentario oficialista ha votado a favor de una acusación contra su propio Gobierno.

Diálogo “uno a uno” para respaldar a Rabat ante la AC

La permanencia de Rabat sigue generando diferencias en el oficialismo por las rebajas de condena otorgadas a personas condenadas por delitos sexuales contra menores y crímenes de lesa humanidad. Aunque Kast lo confirmó en el cargo para liderar las soluciones, parlamentarios de la UDI y RN han pedido su salida, y algunos se han abierto a apoyar la acusación constitucional que prepara la oposición.

En este contexto, Gonzalo Arenas confirmó hoy que el Ejecutivo mantiene conversaciones con las bancadas para superar las discrepancias. Sus palabras dejaron en evidencia que el respaldo del Presidente al ministro de Justicia aún no se ha traducido en una postura compartida por los partidos que apoyan al Gobierno.

El vocero indicó que varios parlamentarios requieren más explicaciones y antecedentes.

También reconoció que hay legisladores que todavía no comparten la defensa que está realizando el Gobierno, aunque dijo esperar que las conversaciones permitan llegar a acuerdos.

Señaló que el Ejecutivo espera contar con el apoyo de los partidos que lo respaldan, considera importante la opinión de todos los parlamentarios y hablará con ellos, incluso individualmente si hace falta, para explicar la postura del Gobierno.

La Moneda debe, entonces, traducir su defensa de Rabat en respaldos concretos en el Congreso. La salida de Luis Silva de la Subsecretaría de Justicia no puso fin a las críticas, y la preparación de la acusación obliga al Ejecutivo a abordar las diferencias pendientes.

La advertencia política

Al ser consultado por los oficialistas que podrían respaldar la acusación constitucional contra Rabat, Arenas afirmó que Kast, los ministros José García y Claudio Alvarado, y él mismo, están en contacto con parlamentarios del sector.

Después, aludió a la trayectoria histórica del oficialismo frente a este mecanismo:

Afirmó que, desde 1990, ningún parlamentario de Gobierno ha apoyado una acusación constitucional contra su propia administración, dirigiendo el mensaje a quienes deben decidir cómo proceder en el caso de Rabat.

De este modo, Arenas sumó presión política a su propuesta de diálogo y llamó a considerar las implicancias de que parlamentarios del sector apoyen la acusación. También expresó que espera que los partidos y sus representantes tengan presente ese antecedente.

No obstante, recalcó que la solicitud de apoyo se basa en una interpretación constitucional y no en la lealtad política: sostuvo que lo que se pide es respetar la Constitución, compromiso que todos los parlamentarios juraron o prometieron cumplir y hacer cumplir.

El vocero afirmó que, a juicio del Ejecutivo, la acusación que se presentará no cumple las condiciones necesarias para configurar las causales constitucionales. Esa es la posición con la que La Moneda busca sumar respaldos, mientras aún se espera conocer el contenido definitivo del libelo.

Republicanos y Chile Vamos intercambian críticas

La gestión para conseguir respaldo se desarrolla, además, en medio de cuestionamientos públicos entre Republicanos y Chile Vamos por la forma en que se ha abordado la crisis y por la continuidad del ministro. Ante estas diferencias, Arenas defendió la independencia de los parlamentarios y descartó describir el debate como una ruptura de la alianza.

Arenas sostuvo que las bancadas de diputados no funcionan como regimientos, sino que están integradas por representantes electos, cada uno con su propia opinión, por lo que el debate entre distintas posiciones parlamentarias es habitual.

Consultado sobre si el Ejecutivo debía hacer una autocrítica por su coordinación, no señaló una deficiencia específica. En cambio, insistió en que las conversaciones podrían conducir a una posición común.

La Moneda busca frenar la disputa por Rabat y seguir adelante con su agenda. Para lograrlo, necesita resolver una tarea que la propia vocería admite que sigue pendiente: convencer a los parlamentarios oficialistas que aún no respaldan la defensa del ministro y prepararse para la futura AC.