Más de cien fábricas paralizadas, un trabajador fallecido y 30 personas detenidas mantienen a Bangladés en medio de protestas por los salarios, que han frenado la producción en uno de los mayores centros de confección de ropa del mundo.
La protesta sacude a una industria que da empleo a cerca de cuatro millones de personas, suministra a marcas internacionales como Zara, H&M y Uniqlo y aporta más del 80% de los ingresos por exportaciones del país asiático.
Estas son las claves para comprender las demandas de los trabajadores, las razones del cierre de las fábricas y el funcionamiento de una industria esencial para gran parte del comercio mundial de ropa.
¿Qué sucede en las fábricas de Bangladés?
Las manifestaciones cobraron fuerza el fin de semana pasado en los principales centros industriales próximos a Daca, donde hubo cortes de carreteras, choques con la Policía y cierres temporales de plantas.
El 1 de noviembre, 529 fábricas detuvieron sus operaciones y unos 987.000 trabajadores dejaron sus puestos, de acuerdo con la Asociación de Fabricantes y Exportadores de Ropa de Bangladés (BGMEA).
Este jueves, el jefe de la Policía Industrial, Gazi Jashim Uddin, informó a EFE que seguían cerradas 128 fábricas y que se habían efectuado 30 arrestos. Esta semana murió un trabajador después de ser golpeado mientras grababa una protesta.
¿Cuáles son las demandas de los trabajadores?
La exigencia central es subir el salario mínimo mensual de 12.500 takas (unos US$100 dólares) a 30.000 (unos US$244), debido al aumento del costo de vida.
El salario mínimo actual fue establecido en noviembre de 2023, después de una ola de protestas que dejó al menos cuatro trabajadores muertos. En esa ocasión, el Gobierno elevó los ingresos un 56%, de los 8.000 takas anteriores (unos US$65).
¿Dónde se produce la ropa que se vende en el mundo?
Bangladés ocupa el segundo lugar mundial entre los exportadores de prendas de vestir, detrás de China, y es un centro de fabricación clave para cadenas como H&M, Zara, Uniqlo y Primark.
La mayoría de estas marcas no confecciona la ropa por cuenta propia, sino que encarga esa labor a compañías independientes que administran las fábricas, emplean a los trabajadores y coordinan los envíos.
H&M, uno de los principales compradores de ropa del país, adquiere prendas de cientos de fábricas bangladesíes; otras grandes cadenas, por su parte, cuentan con redes de proveedores propias.
El sector aporta cerca de US$40.000 millones al año en exportaciones y es la principal fuerza comercial de Bangladés.
¿Quién asume el pago de los salarios y qué efecto tiene la crisis en las marcas?
Las compañías internacionales acuerdan con los fabricantes los precios de las prendas, los volúmenes y los plazos de entrega. Las fábricas utilizan esos ingresos para pagar materias primas, energía, transporte, sueldos y demás costos de producción.
Los trabajadores reciben un salario de acuerdo con las escalas fijadas para el sector, sin que influya el precio al que las marcas venden luego las prendas en sus tiendas.
No obstante, los precios de compra y los términos establecidos por los clientes internacionales repercuten en los márgenes de los fabricantes y en cuánto pueden afrontar un alza salarial.
Hasta ahora no se ha determinado qué grandes marcas encargan su producción a las plantas cerradas, ni se ha calculado cómo afecta la paralización a sus suministros.
¿Qué podría detener las protestas?
El Gobierno formó una comisión de salarios, que realizó su primera sesión el miércoles, y prometió revisar las remuneraciones del sector, aunque aún no ha precisado el monto del posible aumento.
Los fabricantes sostienen que una subida salarial considerable podría afectar su competitividad, mientras los trabajadores siguen reclamando que el sueldo mensual llegue a 30.000 takas.
Algunas plantas han retomado sus labores, pero este jueves todavía había más de cien cerradas, con un amplio despliegue de policías y fuerzas paramilitares.





