Armadores y pescadores artesanales analizan hacerse parte del recurso que paralizó la certificación de la pesca de la sardina y la anchoveta, proceso que Sernapesca entregó a una empresa privada.
El argumento es que la medida está repercutiendo en los ingresos por la pesca, al trasladarse el costo de las plantas procesadoras a las embarcaciones.



