«Un pueblito recorrido por calles polvorientas, sencillas y silenciosas. No se escuchaban bocinas ni motores y cuando caía la noche se oía el monótono cantar de los grillos, los tenues faroles elevaban su brillo con la timidez de un enamorado para destacar los contornos arbolados de su plaza», así describe el poeta Pedro Merino Navarrete al Quillón de antaño.

Los 80 vuelven a estar de moda: ¿eran realmente mejores o la nostalgia nos hace olvidar cómo vivíamos antes?

