Así como hay menos pasajeros, también circulan menos máquinas y ése era el temor de algunos vecinos: quedarse sin el servicio de la locomoción colectiva.
En los cerros de Talcahuano dio la impresión a primera hora que surgirían problemas, pero la frecuencia se normalizó durante la mañana para fortuna de Silvia que abandonó momentáneamente su cuarentena voluntaria para pagarse de su pensión.
Pero no todo fue ideal. Cada día surgen reclamos de choferes por la falta de elementos preventivos de contagio , como los de la línea Rengo Lientur, declarados en paro


