La hermosa Laguna Rayenantú tiene su origen en una leyenda que cuenta que en el valle de Catirai habitaban los catirayes, frente a ellos separados por el río Bío-Bío, vivían los tralcamahuidas. Estas tribus eran rivales, pese a haberse enfrentado en conjunto contra el enemigo común, los conquistadores.
De acuerdo a la leyenda el hijo del cacique de los tralcahuida, llamado Rayencura, que significa «flor poderosa» y la bella hija del cacique de Catirai, Reyanantu o «flor dorada» se enamoraron teniendo como único testigo de sus encuentros, al río Bío Bío.
Sin embargo, esta historia de amor fue marcada por la tragedia, pues una noche de invierno los jóvenes decidieron huir nadando por el río, siendo descubiertos por personas de sus tribus quienes comenzaron una frenética persecución que terminó con ambos fallecidos entre la corriente de las aguas.
Ambo tribus decidieron recuperar lo scadáveres de Rayencura y Rayenantu y sepultarlos cada uno en la tierra de sus padres.
Al día siguiente el asombro se apoderó de todos los integrantes de las tribus, ya que de cada una de las tumbas habían surgido vertientes que se transformaron en lagunas.



