La buena alimentación representa un 80% de la rutina de un fisicoculturista. Así nos cuentan dos exponentes de la disciplina a nivel local, quienes desmitificaron estigmas tales como el abuso de inyecciones u hormonas en este tipo de competiciones.

Los 80 vuelven a estar de moda: ¿eran realmente mejores o la nostalgia nos hace olvidar cómo vivíamos antes?

