¿Come por hambre o por ansiedad? Claves para reconocer la alimentación emocional en niños

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El aumento del sobrepeso infantil en Chile vuelve a poner sobre la mesa la importancia de observar no solo qué comen los niños, sino también por qué lo hacen. Según cifras del Ministerio de Salud, el 46% de los niños entre 10 y 14 años presenta sobrepeso, una realidad que muchas veces se relaciona con factores emocionales.

Sobre este tema conversó el psicólogo Juan Pablo Ogueda, académico de UDLA, en el Matinal Nuestra Casa, donde explicó cómo identificar cuando un niño come impulsado por la ansiedad y no por una necesidad fisiológica real.

El especialista señaló que el hambre real aparece de forma gradual y se satisface con distintos tipos de alimentos, mientras que el hambre emocional suele ser repentina, específica (antojos) y persiste incluso después de comer. A esto se suman señales conductuales como comer rápidamente, hacerlo a escondidas o usar la comida como forma de consuelo ante emociones como el estrés, la frustración o el aburrimiento.

Entre los momentos más frecuentes en que aparece este tipo de alimentación se encuentran las tardes después del colegio, las noches y el consumo de alimentos frente a pantallas, contextos donde la comida se transforma en una vía de regulación emocional.

Ogueda recalcó la importancia de que madres, padres y cuidadores estén atentos a estos patrones, promoviendo espacios de conversación, rutinas claras y una relación saludable con la comida, entendiendo que abordar la ansiedad infantil va mucho más allá de restringir alimentos.