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"Desinfluencing": La rebelión contra el consumismo digital que llega como nuevo movimiento en las redes sociales

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En los últimos años, las redes sociales se han convertido en vitrinas interminables donde el éxito parece medirse por la capacidad de adquirir el último producto de moda o llevar un estilo de vida de lujo.

Sin embargo, una nueva tendencia denominada "Desinfluencing" (desinfluencia) está ganando terreno, planteando una contrapropuesta radical al consumismo desenfrenado impulsado por los influencers tradicionales.

Según explicó el panelista Mateo Brun en el programa de Canal 9 Bío Bío TV, este movimiento nace como una "rebelión contra el capitalismo y el consumismo" que domina plataformas como TikTok e Instagram.

La desinfluencia no busca vender, sino concientizar. Los creadores de este contenido instan a sus seguidores a no comprar productos innecesarios, a no dejarse llevar por tendencias pasajeras que terminan en la basura y a cuestionar la veracidad de los estilos de vida "perfectos" que se muestran en pantalla.

Claves del movimiento:

  • Rechazo al "Fast Fashion": El movimiento promueve el uso de ropa de temporadas pasadas y critica la presión de estrenar un outfit distinto cada día.
  • Consciencia Ambiental: Se cuestiona la acumulación de artículos "coleccionables", como botellas reutilizables o vasos de marcas específicas, que terminan siendo residuos plásticos innecesarios.
  • Salud Mental y Realidad: El desinfluencing ataca la idea tóxica de que la felicidad depende de poseer ciertos objetos o de alcanzar un éxito económico inalcanzable para la mayoría de los jóvenes.
  • Honestidad en las reseñas: Frente a los "hauls" (videos abriendo paquetes) y las recomendaciones pagadas, surgen figuras como el chileno "Otaquín Antiinfluencer", conocido por dar críticas crudas y honestas sobre productos y servicios, sin importar el "canje".

El impacto en la salud y la autenticidad

La conversación en el panel también destacó riesgos críticos de la influencia tradicional, como las rutinas de skincare de 15 pasos que pueden dañar la piel o la presión sobre los jóvenes para someterse a procedimientos estéticos innecesarios a temprana edad.

"Se pierde la autenticidad", señalaron los conductores Camila y Nilson, comparando la tendencia actual con una "fotocopiadora" donde todos visten y lucen iguales para encajar en un estándar digital.

El "Desinfluencing" invita a los usuarios a volver a lo básico: usar los productos hasta que se acaben, valorar la ropa que ya se tiene y, sobre todo, recuperar el criterio propio frente al bombardeo publicitario de los algoritmos. Como señala Brun, el objetivo final es buscar creadores que sean "reales y relatables", y no simples máquinas de ventas.