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Martín Zilic: del quirófano a La Moneda, la trayectoria del médico nortino que hizo de Concepción su hogar

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Gabriela TenorioPeriodista Canal 9

Nacido en Calama, llegó a la capital del Bío Bío a los 17 años para estudiar medicina y decidió radicarse definitivamente en la zona. En conversación con Canal 9, el exintendente y exministro repasó su vida profesional y política, además de revelar su faceta más íntima.

La vida de Martín Zilic ha transitado entre pabellones quirúrgicos, responsabilidades de Estado y una defensa permanente del Bío Bío. Aunque no nació en Concepción, fue en esta ciudad donde encontró su vocación, construyó una familia y desarrolló gran parte de una trayectoria marcada por la medicina y el servicio público.

En una conversación íntima en Nuestra Casa, el médico cirujano, exintendente y exministro de Educación repasó algunos de los momentos que definieron su camino. También abrió las puertas a una dimensión menos conocida: la del abuelo que encuentra en sus cinco nietos el principal “cable a tierra”.

De Calama a Concepción: una ciudad elegida

Martín Zilic nació en Calama y cursó su enseñanza media en el Colegio San Luis de Antofagasta, establecimiento jesuita cuya formación valórica y ética, dejó una profunda huella en él.

A los 17 años llegó a Concepción para estudiar Medicina en la Universidad de Concepción. Lo que inicialmente era un traslado motivado por su formación universitaria terminó convirtiéndose en una decisión de vida: radicarse definitivamente en la capital regional.

Durante sus años universitarios participó activamente como dirigente estudiantil. Tras titularse como médico cirujano, viajó a Bélgica para especializarse en cirugía general, cuidados intensivos y reanimación.

Una sorpresa que le depararía su trayectoria fue el paso desde los hospitales hacia la primera línea política. Antes de asumir cargos públicos, ejerció en recintos emblemáticos de la zona, como los hospitales Las Higueras de Talcahuano, y fue director del Hospital Regional Guillermo Grant Benavente de Concepción entre 1992 y 1994.

Esa experiencia hospitalaria moldeó una visión basada en el trabajo colectivo que posteriormente trasladaría a la gestión pública. Para Zilic, tanto en la medicina como en la política, los grandes problemas requieren diálogo, coordinación y equipos capaces de actuar por la sociedad.

"No es el médico el que salva, es el equipo. La política debería ser como los cuidados intensivos: ponerse de acuerdo, definir los problemas y enfrentarlos".

Ejerció como intendente de la Región del Biobío durante el Gobierno de su amigo personal Eduardo Frei Ruiz-Tagle (1994-2000).

De regreso a la actividad académica, entre los años 2000 y 2005, impulsó la creación del Centro de Biotecnología de la Universidad de Concepción, del que fue su primer director. Organizó con la ONUDI el Primer Foro Global de Biotecnología, que se realizó en Concepción entre el 2 y 5 de marzo de 2004.

En marzo de 2006, Bachelet le pidió asumir como ministro de Educación. A los pocos meses de iniciar esa labor le tocó enfrentar las más serias protestas estudiantiles, la denominada "Revolución Pingüina", de los últimos treinta años en Chile, producto del descontento de los estudiantes con la educación pública que recibían en la enseñanza media en Chile.

Una mirada regional construida desde el Biobío

Zilic asegura haber desarrollado un fuerte sentido de pertenencia con el Bío Bío. Desde esa experiencia destaca una característica que, a su juicio, diferencia a la región de Santiago: la capacidad de generar acuerdos transversales cuando existen objetivos comunes.

Su mirada regionalista apunta a fortalecer la autonomía territorial, pero acompañada de responsabilidad en el uso de los recursos y de una participación efectiva de las instituciones locales. Para el exintendente, el liderazgo de una región no puede depender exclusivamente de una autoridad, sino que debe construirse entre actores políticos, sociales, académicos y empresariales.

Desde CORBIOBIO continúa impulsando esta visión, insistiendo en que las reformas y políticas públicas deben poner en el centro las necesidades concretas de las personas y no quedar atrapadas únicamente en disputas ideológicas.

Gastronomía, inteligencia artificial y cinco nietos.

Lejos de la actividad pública, Martín Zilic mantiene una rutina marcada por la lectura, el aprendizaje de idiomas y la gastronomía. Una de sus preparaciones favoritas es el tradicional ragú veneciano, receta vinculada con sus raíces familiares croatas y cuya elaboración artesanal puede extenderse por más de seis horas.

También se reconoce como un usuario curioso de las nuevas tecnologías. Utiliza herramientas de inteligencia artificial para buscar publicaciones académicas y mantenerse al día con los avances de la medicina, una disciplina que continúa ocupando un lugar central en su vida.

Sin embargo, fue al hablar de su familia cuando la conversación alcanzó su momento más íntimo. Padre de tres hijos y abuelo de cinco nietos, Zilic no pudo contener las lágrimas al explicar lo que ellos representan en esta etapa.

"Ese es el cable a tierra; la política pasa. Si los políticos fueron más humanos y tuviesen menos sueños propios y más sueños de país, de región, de familia y de sociedad, sería otro el mundo", expresó conmovido.

Desde el joven calameño que llegó a Concepción para estudiar Medicina hasta el médico que entró en la primera línea política del país, la trayectoria de Martín Zilic se encuentra profundamente ligada al Bío Bío. Una región que eligió como hogar y desde la cual continúa trabajando en el futuro del país.