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Chile envejece y los cuidados se transforman en un desafío urgente

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Nilson PereiraPeriodista Canal 9

El país ya se encuentra en una etapa de envejecimiento avanzado: casi 20% de la población tiene 60 años o más y las proyecciones indican que en 2044 este grupo será el más numeroso. Desde el Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo advierten que el cambio demográfico está generando nuevas necesidades en materia de cuidados, salud, trabajo y redes de apoyo.

El incendio registrado en un Establecimiento de Larga Estadía para Adultos Mayores (ELEAM) en Pitrufquén, que dejó 16 personas fallecidas, volvió a poner en el centro del debate las condiciones en que viven y son cuidados miles de personas mayores en Chile.

Para Valentina Jorquera, investigadora y coordinadora del Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo, una tragedia de estas características no puede analizarse únicamente desde la falta de autorización sanitaria de un recinto, sino que también debe observarse en el contexto de una transformación demográfica que avanza a mayor velocidad que las respuestas institucionales.

“El envejecimiento avanza más rápido que las respuestas institucionales”, plantea la especialista, apuntando a una de las principales brechas que enfrenta actualmente el país: la necesidad de contar con una oferta suficiente, segura y regulada de cuidados de largo plazo.

Chile se acerca a una sociedad de longevidad

Los datos del Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo muestran la magnitud del cambio. El reporte “Envejecer en Chile 2025: evidencias para comprender la vejez”, elaborado a partir de distintas fuentes y de los resultados del Censo 2024, contabiliza 3.665.028 personas de 60 años o más, equivalentes al 19,8% de la población nacional.

La tendencia continuará durante las próximas décadas. De acuerdo con el mismo informe, hacia 2044 las personas de 60 años y más serán el grupo etario más numeroso del país.

La pregunta, entonces, es si Chile está preparado para enfrentar esta transformación.

Según Jorquera, el desafío no consiste solamente en aumentar la cantidad de establecimientos destinados a personas mayores, sino en desarrollar una verdadera red de cuidados que permita responder a las distintas situaciones de dependencia y pérdida de autonomía.

Más personas mayores viven solas y existen menos redes familiares

Uno de los cambios que acompaña al envejecimiento de la población es la transformación de las estructuras familiares.

Cada vez más personas mayores viven solas y, al mismo tiempo, disminuye la disponibilidad de redes familiares capaces de asumir cuidados cuando una persona pierde autonomía funcional.

Cuando permanecer en el hogar deja de ser una alternativa viable y tampoco existen suficientes opciones formales, muchas familias terminan recurriendo a soluciones informales.

La situación puede ser todavía más compleja para quienes no cuentan con familiares, amigos o redes comunitarias que puedan asumir ese rol.

En ese escenario, los ELEAM constituyen solo una parte de una problemática mucho más amplia: cómo garantizar cuidados dignos, seguros y de calidad para una población que seguirá aumentando en las próximas décadas.

La soledad también forma parte del desafío

El envejecimiento no solo plantea desafíos relacionados con la dependencia física o las enfermedades crónicas. La soledad y el aislamiento social también aparecen como factores relevantes.

El reporte del Observatorio señala que 49,2% de las personas mayores declara sentirse sola, mientras que un 30% enfrenta aislamiento social severo.

A esto se suma la carga de enfermedades crónicas. Según el mismo estudio, 52,4% de las personas mayores presenta hipertensión y 27% diabetes, evidenciando la presión que el envejecimiento genera sobre el sistema sanitario.

Para la investigadora, estos antecedentes muestran que no existe una única forma de envejecer en Chile. Las condiciones cambian según el territorio, las redes familiares, los ingresos y el acceso a servicios.

El desafío no es solo fiscalizar los ELEAM

A juicio de Jorquera, lo ocurrido en Pitrufquén también expone una deuda estructural en materia de cuidados.

Por eso, si bien resulta relevante contar con establecimientos que cumplan las exigencias sanitarias y fortalecer la fiscalización, la respuesta no puede limitarse a ese ámbito.

El país también necesita avanzar hacia una oferta suficiente, segura y regulada de cuidados de largo plazo, acorde con estándares de derechos humanos.

El listado actualizado de ELEAM con autorización sanitaria entregado por las autoridades tras la tragedia constituye un insumo para conocer la oferta formal existente, pero, de acuerdo con la especialista, no resuelve por sí solo las brechas de cobertura ni las condiciones en que actualmente se entregan estos cuidados.

Una transformación que involucra a toda la sociedad

El envejecimiento de la población también está modificando otras áreas de la vida social.

El informe del Observatorio identifica desafíos en el mercado laboral, salud, participación cultural y soledad. En materia de empleo, por ejemplo, la participación laboral de las personas mayores de 60 años alcanza el 12,3% del total, y el estudio advierte que una parte importante continúa trabajando por necesidad económica.

De esta manera, el envejecimiento plantea una discusión que va mucho más allá de la edad de jubilación. Se trata de cómo adaptar ciudades, sistemas de salud, espacios laborales, viviendas y redes de cuidado a una sociedad donde las personas vivirán cada vez más años.

Para Jorquera, la evidencia acumulada durante los últimos años obliga a mirar este proceso como una transformación estructural del país.

Chile está envejeciendo y la discusión ya no pasa únicamente por cuántas personas mayores habrá en las próximas décadas, sino por cómo garantizar que esos años adicionales puedan vivirse con autonomía, seguridad, vínculos sociales y acceso a cuidados adecuados cuando sean necesarios.