
Un peatón fue arrollado por un bus en la avenida Colón de Hualpén
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En el marco del cierre del Mes de la Prevención del Suicidio, el gestor de prevención de suicidio del Servicio de Salud Concepción, Matías Pérez, llamó a derribar algunos de los principales mitos que existen en torno a la conducta suicida y enfatizó que la conversación y el acompañamiento pueden ser fundamentales para brindar apoyo a quien atraviesa una situación de sufrimiento.
Uno de los principales mitos es que “si realmente se quiere suicidar, no lo dice”. Sin embargo, desde el área de prevención se advierte que muchas personas que mueren por suicidio han manifestado previamente, de alguna manera, sus intenciones o malestar.
Otro de los errores frecuentes es pensar que “es mejor mantener en secreto los pensamientos suicidas de alguien”. Frente a una persona que presenta este tipo de pensamientos, es importante no dejarla sola con su sufrimiento y buscar apoyo. La conducta suicida puede aparecer cuando una persona siente que no encuentra otras alternativas para enfrentar una situación que le genera un profundo malestar.
También existe el mito de que “quienes intentan suicidarse no desean morir, sino que solamente quieren llamar la atención”. Esta idea puede minimizar el sufrimiento de la persona y dificultar que reciba ayuda. Por el contrario, es necesario tomar en serio cualquier señal de riesgo y ofrecer acompañamiento y atención.
Uno de los mitos más extendidos es que preguntarle directamente a alguien si ha pensado en suicidarse podría inducirlo a hacerlo.
Matías Pérez enfatiza que esto no es así. Preguntar directamente por la presencia de pensamientos suicidas no instala una idea que la persona no tuviera previamente. Por el contrario, conversar de manera abierta sobre lo que está viviendo puede permitir que exprese sus sentimientos y facilitar que reciba ayuda.
Una pregunta directa como “¿Has pensado en quitarte la vida?” puede abrir un espacio de conversación que permita conocer el nivel de sufrimiento de la persona y activar redes de apoyo.
Por eso, desde la prevención se refuerza un mensaje: preguntar puede salvar vidas.
Otro mito apunta a que “solo los especialistas pueden prevenir que ocurra un suicidio”. La realidad es que cualquier persona puede cumplir un papel importante al detectar señales de alerta, escuchar y acompañar a alguien que está atravesando un momento complejo.
No es necesario ser especialista para ofrecer apoyo. Lo fundamental es acercarse, mostrar interés y evitar juzgar a la persona por lo que está sintiendo.
Ante una persona que podría estar atravesando una situación de riesgo, algunas acciones pueden ayudar:
La prevención del suicidio requiere participación de toda la comunidad. Detectar señales, abrir espacios de conversación y acompañar sin prejuicios son acciones que pueden contribuir a que una persona en sufrimiento no enfrente sola una situación de riesgo.