El chimpancé es una especie amenazada, pero no solo en su ecosistema natural; la caza furtiva para espectáculos o su uso como mascotas los causa trastornos mentales graves, según estudio de la primatóloga española Yulán Úbeda.
La científica trabajó con la Fundación Mona, un centro para la rehabilitación de simios víctimas de maltrato, donde analizó el comportamiento de 23 chimpancés que habían vivido varios años en cautividad.
Úbeda llegó a la conclusión de que pueden sufrir hasta nueve enfermedades mentales distintas, entre las que se encuentran el estrés postraumático, la depresión o la ansiedad.
Sin embargo, aquellos ejemplares que viven libertad tienen menos probabilidad de sufrir estas dolencias, en ese caso asociadas a situaciones traumáticas como la pérdida parental o la jerarquía social de la manada.
El chimpancé está calificado como especie en peligro dentro de la Lista Roja de la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza (UICN).
La responsable de especies amenazadas de WWF España, Gemma Rodríguez, estima que quedan en el mundo entre 200.000 y 250.000 ejemplares de chimpancé común y entre 29.500 y 50.000 individuos de bonobo (“Pan paniscus”).
Uno de los refugios donde pueden recuperarse de una vida de abusos y explotación es el Centro de rescate de primates Rainfer de Madrid, cuya directora de rescate y rehabilitación, Marta Bustelo, explica que al llegar pasan por un examen médico.
“Lo más habitual es que tengan enfermedades provocadas por anemias o mala nutrición”, además de problemas óseos provocados por la falta de calcio, explica.
Además, ha confirmado a Efe que la depresión y la apatía son los trastornos emocionales más comunes en los chimpancés recién llegados: “entran en un bucle de tristeza del que se ven incapaces de salir, ya que no tienen herramientas propias para hacerlo”.
El tratamiento que se les aplica permite que vayan normalizando su existencia y “puedan adaptarse socialmente al grupo” a través de un progresivo contacto entre los distintos ejemplares.
Bustelo también ha precisado que su reinserción en la naturaleza es “casi imposible”, ya que se trata de animales que, al no haber desarrollado su vida de manera natural desde un principio, “son incapaces de aprender ahora a vivir por su cuenta”.



