El chileno Nicolás Zepeda, quien se sienta este martes por tercera vez en el banquillo de los acusados por el asesinato hace una década de su exnovia japonesa Narumi Kurosaki, negó hoy ser el autor del crimen ante el Tribunal de lo Criminal del Ródano.
“Contesto los hechos que me son imputados, soy inocente, no he matado a Narumi Kurosaki”, respondió Zepeda, en francés, a las preguntas del presidente del Tribunal de lo Criminal, ante una sala a rebosar de público, entre los que se encuentran varios miembros de la familia de la víctima como parte civil.
De esta manera, más de un año después de que el Supremo anulara, por una cuestión formal, la sentencia por la que fue condenado en Francia a 28 años de cárcel, Zepeda mantiene su inocencia, pese a las pruebas de femicidio que se acumulan en su contra.
Este tercer juicio, que comenzó esta mañana tras la elección por sorteo de los miembros del jurado, es “una pesadilla” para la familia de la japonesa Kurosaki, dijo este martes su abogada, Sylvie Galley, tras indicar que asisten sin esperanzas de que Zepeda confiese el crimen e indique dónde está el cadáver, que nunca fue encontrado.
Caso Narumi: por qué Nicolás Zepeda enfrenta un tercer juicio y cuáles son las pruebas en su contra
Lunes 16 Marzo, 2026 | 15:26
“Su objetivo es estar presentes para honrar la memoria de su hija. Están decididos a llevar el proceso legal hasta el final, incluso si eso significa sacrificar, diría yo, su salud, una parte de sí mismos, porque los está destrozando”, manifestó la letrada.
Zepeda, de 35 años, fue condenado por el asesinato de Kurosaki, quien desapareció cuando tenía 21 años en la noche del 5 al 6 de diciembre de 2016, justo después de haber mantenido un encuentro con el chileno en su habitación de la residencia de estudiantes de Besançon, ciudad a la que ella había acudido en un intercambio universitario.
La pena de 28 años de prisión fue dictada en primera instancia el 18 de mayo de 2020 y confirmada en apelación el 21 de diciembre de 2023, pero los abogados de Zepeda recurrieron al Supremo, que le dio la razón, debido a que durante el proceso uno de los investigadores agregó al caso nuevos elementos.

El cuerpo de la joven nunca fue encontrado, pero tanto en primera instancia como en apelación la acusación presentó indicios que apuntaban a la autoría del crimen por parte de Zepeda.
Los testimonios de varios estudiantes, que apuntaban a una pelea entre ambos, la adquisición de un bidón de cinco litros de combustible y fósforos por parte del chileno antes de la desaparición de la chica o el hecho de que él usara las redes sociales de ella tras la desaparición de la misma fueron algunos de ellos.
Tras los hechos, Zepeda volvió a Chile, desde el que fue extraditado en julio de 2020 tras comprobar la Corte Suprema de que existían “antecedentes con fundamento serio, cierto y grave” para acusarle. Desde entonces está en prisión en Francia.



