El Consejo de Presidentes de la ANFP vivió una de sus jornadas más tensas en años, marcada por gritos, recriminaciones y acusaciones cruzadas. Una instancia donde se analizó el avance del proyecto de ley que modifica las Sociedades Anónimas Deportivas.
“Fue durísimo” y hasta “vergonzoso”, coinciden asistentes en diálogo con La Tercera, reflejando el quiebre interno que atraviesa el fútbol chileno.
El momento más crítico se produjo cuando el secretario general, Jorge Yunge, acusó a viva voz que “hay un intento de golpe de estado” en la ANFP.
Mientras Pablo Milad, presidente del balompié nacional, intentaba contener el caos pidiendo calma, también protagonizó duros intercambios con dirigentes como Juan Tagle, mandamás de Cruzados.
En paralelo, Miguel Ángel Valdés -el oficial de cumplimiento- buscaba bajar la intensidad: “No se vayan, todos somos amigos”, dijo sin lograr frenar la escalada.
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Martes 17 Marzo, 2026 | 18:26
El conflicto se incubó horas antes, cuando la Comisión de Clubes presionó para tomar el control de los cuatro cupos del profesionalismo en la Federación, sin votación. Así, Juan Tagle (UC), Pablo Ramírez (Coquimbo Unido), Jorge Fistonic (Deportes Iquique) y Felipe Muñoz (Rangers) buscaban reemplazar a Sebastián Nasur, Armando Cordero, Luis Galdames y Rafael González.
La propuesta fue rechazada de inmediato por la directiva, ya que el Consejo de Presidentes debe proponer los nombres y, finalmente, el directorio debe dar el visto bueno. Aquello, desató molestia y una advertencia: si no había acuerdo, se impulsaría un voto de censura contra la mesa, interpretado por algunos como un intento de desestabilización.
La reacción de Yunge fue tajante. Consideró la maniobra una falta de respeto, increpó directamente a los integrantes de la comisión y decidió retirar el punto de la tabla.
“Fue una afrenta. Muchos presidentes lo consideraron una falta de respeto y se generó mucha molestia”, reveló un consejero a El Deportivo, evidenciando el deterioro de las relaciones internas.
En medio del conflicto, algunos dirigentes recordaron los riesgos de avanzar hacia una censura. “Hay presidentes que son partidarios de la censura a la mesa y lo han manifestado. Sin embargo, hacerlo ahora sería un verdadero balazo en los pies para el fútbol”, advirtió otro timonel, apelando a la necesidad de estabilidad en un momento clave por la discusión sobre la ley de SADP.
Sin acuerdos concretos y con las posiciones más polarizadas que nunca, la reunión en Quilín terminó en medio del desconcierto.



