La familia de Narumi Kurosaki expresó este viernes su dolor, indignación y desesperación ante el Tribunal de lo Criminal del Ródano, en Lyon (Francia), en una sesión marcada por testimonios muy emotivos durante el juicio contra el chileno Nicolás Zepeda, a quien considera “asesino” de la japonesa, su exnovia.
Zepeda está siendo juzgado por tercera vez, desde el lunes, por el presunto asesinato con premeditación de Kurosaki en diciembre de 2016 en una residencia de estudiantes de Besançon (este), donde la joven de 21 años estaba de intercambio universitario, un suceso por el que ya ha sido condenado en dos ocasiones a 28 años de cárcel.
Caso Narumi: Nicolás Zepeda admite cambio en su testimonio y explica por qué hizo sospechosas compras
Jueves 19 Marzo, 2026 | 12:35
Kurumi Kurosaki, hermana menor de la joven desaparecida en Francia, se dirigió hoy directamente al acusado en un momento de gran emoción en la sala: “Antes del final, deseamos con todo nuestro corazón que este asesino nos diga dónde dejó el cuerpo de Narumi. (…) Si tiene la más mínima conciencia, que nos diga dónde está”.
En otro momento de su testimonio ante el tribunal, Kurumi reiteró entre lágrimas y mirando a Zepeda esa súplica: “¡Dinos dónde está!”, y subrayó que recuperar el cuerpo de su hermana es el “único deseo” de la familia, según testimonios recogidos por la prensa local.
Kurumi también relató el impacto duradero de la tragedia en su vida cotidiana: “Llevaremos esta angustia y esta tristeza hasta el final de nuestras vidas”, dijo.
“Deberíamos haberla protegido, (…) haberla alejado de ese hombre que iba a destrozarle la vida”, añadió con arrepentimiento.
La joven denunció, además, la actitud del acusado al inventar “mentiras constantemente para eludir responsabilidades”, y calificó de “cruel” la situación vivida por su familia.
Zepeda reconoció la víspera ante el tribunal haber mentido en ciertos momentos durante el procedimiento judicial, aunque mantuvo su inocencia.
“Estoy segura de que mi hermana ha sido asesinada”, afirmó en su comparecencia Honami Kurosaki, la hermana mayor de la víctima, al subir al estrado, donde describió también el profundo impacto que la desaparición ha tenido en su vida y en la de su familia.
🇫🇷📡 COMENZÓ EL TERCER JUICIO A NICOLÁS ZEPEDA EN LYON, FRANCIA.
El presidente del tribunal lee los antecedentes del caso. Están presentes la madre y hermanas de Narumi. Nicolás viste una chaqueta negra y se expresa en perfecto francés. @chvnoticias pic.twitter.com/T3vgvfjhR3— Roberto Cox (@CoxRobertoCox) March 17, 2026
“Mi vida se detuvo en diciembre de 2016. (…) Me pregunto si tenemos derecho a sobrevivir a Narumi”, declaró también entre lágrimas.
La mujer también evocó el sufrimiento vivido en el hogar familiar, ya que su madre intentó suicidarse en varias ocasiones y las dos hermanas vivían “con el miedo constante de perderla también”.
Por todo ello, clamó ante el jurado para que condenen a Zepeda. “Narumi está muerta, pero este hombre sigue vivo” y “abandonó su cuerpo y continúa mancillando su honor. ¡Jamás debe salir de prisión!”, declaró Honami.
También la abogada de la familia, Sylvie Galley, subrayó el “doble sufrimiento” al que se enfrentan los allegados de la víctima debido a la ausencia del cuerpo que, según la instrucción del sumario, Zepeda habría abandonado en una zona montañosa deshabitada del Jura (este).
Estas acusaciones las fundamenta en los registros del teléfono móvil del acusado y del coche que alquiló en Francia días antes de reunirse con la víctima y con el que estuvo en una zona boscosa, a la que regresó durante unas dos horas al despuntar el día de la madrugada en la que desapareció su exnovia japonesa.
Zepeda cenó con ella la noche anterior y estuvo en su habitación de la residencia universitaria, donde otros estudiantes escucharon ruidos de pelea y gritos. Previamente, había comprado un bidón de combustible de 5 litros, una caja de cerillas y un espray de lejía.
“Nunca han podido hacer el duelo. (…) Lo que más les importa es encontrar el cuerpo de Narumi”, dijo la letrada.
Por su parte, la defensa de Zepeda volvió a pedir este viernes al tribunal que ordene reabrir la investigación para hacer pruebas de ADN de todos los estudiantes hombres que estaban en la residencia en diciembre de 2016, algo que el presidente de la corte rechazó.



