La visita de la primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, a Estados Unidos, donde se reunió con Donald Trump, puede verse como algo que va más allá de las relaciones diplomáticas y comerciales entre ambos países. Todo indica que la mandataria necesita apoyos para llevar a cabo una reforma constitucional bastante controversial, la cual dejaría atrás 80 años de pacifismo japonés.
Sabido es que Trump intentó, sin éxito, involucrar a Japón en la lucha por liberar el estrecho de Ormuz, actualmente bajo control militar de Irán. En ese momento, la respuesta de Takaichi fue negativa, aludiendo a que su país prefería la diplomacia.
“Si bien la conversación versó sobre temas de carácter delicado, hubo consenso en que garantizar la seguridad del estrecho de Ormuz reviste la máxima importancia. No obstante, existen determinadas acciones que podemos o no emprender dentro del marco de la legislación japonesa. Por ello, ofrecí una explicación detallada y exhaustiva al respecto”, expuso posteriormente.
La inesperada broma sobre Pearl Harbor con la que Trump incomodó a la primera ministra de Japón
Jueves 19 Marzo, 2026 | 15:59
Lo cierto es que la mandataria actualmente está de manos atadas en torno al conflicto militar en Medio Oriente. No se trata de una decisión valórica personal o práctica, sino que es la propia constitución nipona la que limita sus capacidades militares.
Sanae Takaichi y el antiguo Artículo 9
Japón sentó un precedente mundial el 2 de septiembre de 1945, cuando el emperador Hirohito se rindió ante Estados Unidos y la URSS, lo que puso fin a la segunda guerra mundial y la conformación de un nuevo orden.
Sólo dos años después, bajo imposición de EEUU, Japón reformó su constitución y dejó en claro que el país se percibía como ‘Pacifista’. Esto basado en el Artículo 9 de la mencionada carta magna.
“El artículo nueve de la Constitución japonesa de posguerra es una de sus disposiciones más controvertidas, pero también ha desempeñado un papel fundamental en la configuración de la identidad nacional del país. En él se afirma que Japón renuncia a la guerra como derecho soberano de la nación y a la amenaza o el uso de la fuerza como medio para resolver disputas internacionales”, indica el medio The Conversation.
“El artículo nueve se ha interpretado en el sentido de que Japón no puede mantener un ejército tradicional, permitiéndose únicamente la existencia de las Fuerzas de Autodefensa (FAD). Si bien las FAD son uno de los ejércitos más capaces del mundo, sus funciones están limitadas por estrictas restricciones constitucionales. Aun así, muchos en Japón consideran que la mera existencia de las FAD representa un ‘potencial bélico»”, añaden.
Sanae Takaichi (65) es una figura popular en Japón y cuenta con una educación muy tradicional. Sin embargo, su formación académica puede considerarse como Occidental: estudió en Estados Unidos al alero de la legisladora demócrata Patricia Schroeder, y tiene entre sus referentes a Margaret Thatcher, exprimera ministra conservadora del Reino Unido.
‼️🇺🇸🇯🇵 La incómoda broma de Trump ante la primera ministra de Japón, Sanae Takaichi: “¿Quién sabe más de sorpresas que Japón? ¿Por qué no me avisasteis de lo de Pearl Harbor?”
La alusión de Trump ha generado un silencio frío en la sala: Takaichi mantuvo una sonrisa tensa ante la… pic.twitter.com/Rr6RMf59c3
— EL ESPAÑOL (@elespanolcom) March 19, 2026
Presionada por las tensiones que su país tiene con China y Corea del Norte, este último con lanzamientos de misiles al mar nipón, una de las tareas que se autoimpuso Takaichi es terminar con el artículo 9 de la Constitución nacional, o al menos reformarlo para permitir un rearme militar. La reunión con Trump podría ser el primer paso.
Para el medio asociado France 24, la política exterior de la administración Takaichi apunta a cooperar con su par norteamericano, mientras endurece el discurso con los países antes mencionados. Junto con eso, la rivalidad con Beijing impulsa el deseo del nuevo gobierno por acelerar el rearme de Japón.
De hecho, la primera ministra ha adelantado a este año el objetivo de elevar el presupuesto de defensa hasta el 2% del PIB, una meta que el gobierno anterior fijaba para 2027.
Además, se muestra a favor de levantar la prohibición de exportar armas letales e incluso está considerando el desarrollo de un submarino de propulsión nuclear para aumentar su capacidad ofensiva.
Asimismo, el pasado miércoles insistió en la idea de mejorar la recopilación de inteligencia y establecer una agencia nacional para trabajar más estrechamente con su aliado Washington y socios de defensa como Australia y Gran Bretaña.
No obstante, sus ambiciones por ahora chocan con una posible reforma constitucional vía plebiscito, la cual sería posible en caso de ganar el proceso en el congreso. Actualmente, mantiene mayoría amplia en la Cámara Baja, tras las elecciones de febrero, pero esta es más limitada en la Cámara Alta.
“Un referéndum nacional planteará nuevos obstáculos. A pesar de la supermayoría en la cámara baja, el porcentaje total de votos del LDP fue de tan solo el 37%. Para ganar un referéndum nacional se necesitaría más del 50% de los votos”, detalló The Conversation.
De no ser así, indican, Takaichi sí o sí promete una reforma clave al Artículo 9 de la Carta Fundamental, con votos que tendría asegurados.
China y Corea del Norte miran todo esto con cierto recelo. Desde la República Popular llaman a mantener las relaciones abiertas.



