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30 millones de pesos para "cazar" un niño: revelan que millonarios pagaban safaris humanos en Sarajevo

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con informacion de:Canal 9

Durante 1992 y 1995 se libró en la ex Yugoslavia una de las guerras más atroces de las que la humanidad tenga recuerdo en las últimas décadas. Se estima que más de 40.000 civiles, incluyendo mujeres, ancianos y niños fueron asesinados -la gran mayoría de ellos bosnios- y muchas veces sepultados en fosas comunes durante un programa sistemático de “limpieza étnica”.

Sin embargo, el horror siempre puede ser mayor.

Según un libro publicado en Italia, un grupo de millonarios de todo el mundo pagaron por realizar “safaris humanos” en la sitiada ciudad de Sarajevo durante la guerra. Los sujetos habrían pagado sumas millonarias por apostarse como francotiradores a las afueras de la urbe, haciendo blanco en civiles que intentaban proseguir sus vidas.

Se trata de “I Ceccini del Weekend” (Los francotiradores de fin de semana), del periodista Ezio Gavazzeni, quien detalla cómo estos círculos se formaron durante los cuatro años que duró el asedio a Sarajevo, durante el cual murieron más de 11.000 civiles.

Según relata la BBC, previamente se conocían muchos rumores sobre estos supuestos “safaris humanos”, sin embargo Gavazzeni logró el testimonio de un hombre apodado como “el francés” que participó de ellos, y de un oficial bosnio que los denunció a las autoridades italianas.

Bosnios ocultos de francotiradores en Sarajevo
DW.com

Este militar reveló que sus camaradas bosnios se percataron cuenta de estos “safaris” a fines de 1993, tras lo cual compartieron la información con el Sismi, el antiguo servicio de inteligencia italiano, a comienzos de 1994.

El oficial relata que el Sismi les respondió algunos meses después confirmando que habían detectado a “turistas” que llegaban hasta la ciudad fronteriza de Trieste, en el norte de Italia, para luego viajar hasta las colinas que rodean Sarajevo. “Los detuvimos y ya no habrá más safaris”, habría indicado el Sismi. En efecto, en dos o tres meses no se detectó más presencia de extranjeros.

La crueldad con la que funcionaban era indescriptible. Según relata “el francés”, existían diferentes tarifas según el tipo de persona a la que se deseaba disparar: al inicio de la guerra, matar a un niño costaba 30 millones de liras italianas de aquel entonces (equivalente a 30 millones de pesos chilenos), mientras que hacia el final de la guerra, el precio se había elevado a entre 90 y 100 millones de liras (90 a 100 millones de pesos).

“El trofeo era un casquillo de bala en que el acompañante indicaba con un color cuál había sido el blanco alcanzado: azul o rosa para un niño o niña; rojo para hombre; rojo y verde si era militar; amarillo si era mujer; amarillo y verde si era mujer militar; negro y azul si era anciano; negro y rosa si era anciana”, relata “el francés”.

Un hombre carga a su hija mientras se refugia de los francotiradores en Sarajevo
DW.com

Italianos, ingleses, belgas, rusos y estadounidenses estaban entre los sádicos participantes de estas expediciones organizadas por una empresa de Milán. Los interesados se reunían fuera de una tienda de electrodomésticos en la calle Mecenate.

“Había un empresario italiano muy famoso, que a veces todavía se deja ver en televisión, que en seis horas gastó en ‘objetivos’ 280 millones de liras, más todos los demás gastos. En realidad, ese viaje costó 340 millones de liras porque además tuvimos que sobornar a dos chetniks (paramilitares) serbios que no aparecieron por la espalda”, cita de su testimonio el diario italiano Il Giorno.

Y agrega que “corre el rumor de que un par de actores estadounidenses habrían actuado como francotiradores. Yo sólo llevé a gente adinerada pero no famosa. Solo un par son conocidos a nivel popular por ustedes en Italia porque se les ve en los periódicos o en la televisión”.

En tanto el diario El País de España, cita a un testigo hispano identificado como Toni C: “Mi padre tenía un amigo millonario que una vez fue a cazar elefantes a África. La persona que organizaba el safari, un español de Cataluña del que no conocemos la identidad, organizaba también viajes a Yugoslavia para cazar seres humanos y le ofreció la posibilidad de participar (…) era una cosa de ricos”.

Otra fuente de Gavazzeni confirma lo elevado de la posición económica.

“Todos con Rolex. Todos llegaban allí en sus autazos y los dejaban en el taller. Luego partían en esas Volvo con el emblema de la Cruz Roja. De regreso, uno de los participantes nos invitó a celebrar bebiendo algo en su casa durante las fiestas de Navidad. Una villa en Serina, en la provincia de Bérgamo”.

Una investigación en Italia

Pese a que ya han transcurrido más de 30 años desde aquellas macabras excursiones, la fiscalía de Italia abrió una investigación a cargo del fiscal Alessandro Gobbis para dar con el paradero de los participantes.

Según detalla El País, la agencia ya tiene a tres personas como investigadas, mientras recupera decenas de documentos y testimonios que ayuden a determinar las responsabilidades.