“Estoy tomando un café antes de entrar”. El senador por la región de Los Ríos, Iván Flores (DC), estaba en Estados Unidos cuando atendió el llamado de BioBioChile. Le tocaba rendir la cuenta pública de ParlAmericas, instancia vinculada a la Organización de los Estados Americanos (OEA) que reúne a parlamentarios del continente y que actualmente le toca presidir.
Desde Washington siguió con atención los primeros días del gobierno de José Antonio Kast. Y lo dice sin rodeos: cree que La Moneda abrió demasiados frentes en muy poco tiempo. “Se compraron numeritos gratis”, comenta, y llama al Ejecutivo a ordenarse antes de seguir sumando conflictos de forma tan “atolondrada”.
En el cambio de mando se le vio afuera del Congreso haciendo cariño a un perrito. Hoy, en esta conversación, el senador, que además es médico veterinario, repasa el arranque del nuevo gobierno. Habla del rol que tendrá la oposición y también vuelve sobre el cierre de la administración de Gabriel Boric, a quien recuerda con afecto personal, aunque con críticas a su gestión y a la relación que tuvo su entorno con la DC.
Flores también aborda el complejo momento de su partido pero descarta que esté en fase terminal. Junto con eso cuestiona la disposición del expresidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle a colaborar con el nuevo gobierno, y vuelve a poner sobre la mesa las urgencias de su región: la conectividad vial en torno a Valdivia, el futuro del Hospital Base y el déficit de vivienda.
Un “atolondrado” inicio del gobierno de Kast
El arranque del nuevo gobierno fue uno de los primeros temas que apareció en la conversación. Flores cree que en pocos días se instalaron conflictos innecesarios y que el Ejecutivo deberá ordenar su conducción política si quiere bajar la tensión.
— Usted ha dicho que ha habido demasiados frentes de conflicto en la instalación del Gobierno. ¿Cuáles son las decisiones que le han parecido más problemáticas en estos primeros días?
“La verdad es que en una semana la vorágine de frentes y el tamaño de esos frentes que abrió el gobierno, son increíbles. O sea, ¿para qué se meten en temas que habían dicho que no pensaban hacerlo, que no estaba considerado? Los indultos, por ejemplo, más encima generando un problema político dado que esto sería una afrenta a la escena de (Fabiola) Campillai. O anunciar que se va a suspender el MEPCO cuando el MEPCO es una ley de la República. Es un fondo de estabilización para que los golpes de los cambios de los precios de los combustibles no le lleguen a la ciudadanía”.
— Eso ha generado mucha preocupación en la ciudadanía…
“Claro, anunciar que se termina el MEPCO creo yo que es tremendamente perjudicial para las certidumbres de la ciudadanía y también de las mipymes. Y recordemos que si bien es cierto la parafina no está en el MEPCO, se creó —y esto lo conozco bien porque fui el que impulsó— un fondo de estabilización del precio de la parafina para que se mantenga alrededor de los mil pesos, y así se ha mantenido. Yo creo que el Gobierno no puede dejar a la gente sola en esto. Hay algo más, como el término de la negociación ramal, y eso va a generar un encabritamiento de las organizaciones de trabajadores. En fin, suma y sigue, suma y sigue…”
— Ha pasado mucho en pocos días…
“Pero mire, yo creo que aquí hay culpa compartida en todo caso. Porque cuando se retiran más de 40 decretos que tienen que ver con compromisos ambientales y con buenos anuncios por lo demás, la pregunta es: ¿y por qué el Gobierno anterior esperó hasta el último mes para presentarlos o para terminar de tramitarlos? Recordemos que la Contraloría es el último trámite. ¿Por qué lo hicieron a última hora sabiendo que el gobierno que llega lo hace revisando contratos de personas, empiezan a echar para atrás todo porque dicen que están dejando amarradas las cosas? Eso se sabía que iba a pasar ¿por qué lo hicieron a última hora? Y por otro lado, el Gobierno de Kast, antes de retirarlos debería haber visto de qué se trataban. O sea, ¡quién va a estar en contra de la protección del pingüino Humboldt!”
Retiro de decretos, zanjas y urgencias: la primera semana de José Antonio Kast en el poder
Jueves 19 Marzo, 2026 | 09:30
— ¿Cree que el Gobierno está tensionando innecesariamente el clima político?
“Tengo dudas, si esto es inexperiencia o si es una premeditación para hacerlo todo de una sola vez. La verdad es que tengo dudas”.
— ¿Y hay algo que haya hecho bien el nuevo gobierno en estos primeros días? ¿O ve más errores que aciertos?
“Yo creo que el hecho de que el Presidente haya ido a terreno fue siempre bien valorado. Siempre es bueno que la autoridad salga y constate las cosas con sus propios ojos y que no se las cuenten. Y hasta ahí… hasta ahí…”
— ¿Cree usted que Kast está gobernando con demasiado ímpetu ideológico?
“Yo creo que hoy día están tratando de empezar a gobernar. Creo que parte de los problemas que se han generado es porque intentan gobernar por un lado el Presidente y por otro lado los ministros. Entonces, yo creo que van a tener que reorganizarse, dejar que el presidente conduzca, que haya una sola vocería en algunos temas que son sensibles para la ciudadanía, hasta que todo empiece a acomodarse. Porque atolondradamente y todos hablando al mismo tiempo, lo único que se genera es la sensación de una administración revuelta”.
— ¿Cuánto es tiempo prudente para comenzar a actuar como oposición y responder a las acciones del gobierno?
“Yo creo que uno como oposición va a tener que, honestamente, darle tiempo a que el gobierno se instale, se acomode. Solo que el Gobierno de Kast no nos dio tiempo siquiera para organizar la oposición. La empezaron a embarrar mucho antes de que nosotros estemos organizados. Entonces, hay que esperar que el Gobierno se instale, que dé las directrices claras de lo que quiere hacer realmente y luego veremos cómo vamos a actuar como oposición, porque se precipitó todo con el patrocinio del Gobierno. Nosotros no iniciamos los fuegos, los iniciaron ellos solitos”.
— ¿Y qué señal debería dar Kast para bajar justamente esa tensión política que usted está describiendo?
“La verdad es que no tengo receta para eso. Yo creo que hay que concentrarse en los temas que hoy día son los más relevantes. Y claramente la guerra (en Irán) va a coletear de todas maneras. Somos un país de economía abierta. Somos un país que no tiene petróleo, digámoslo, ENAP es extremadamente pequeña para nuestros requerimientos. Y eso va a significar que no podemos dejar a la gente sola. Hay algo que hacer algo para protegerla”.

Gabriel Boric
La conversación inevitablemente vuelve también sobre el cierre del gobierno de Gabriel Boric, con quien el senador Iván Flores asegura haber tenido una buena relación personal.
— Usted igual fue crítico del gobierno anterior, de Gabriel Boric. ¿Con qué sensación se quedó al término del gobierno?
“Yo me quedé con una sensación un poquito extraña. Para ser un militante, en mi caso, de un partido que no formó parte del Gobierno como la DC, debo decir que honestamente intentamos ayudarlo. Ellos no nos quisieron dentro del gobierno desde el principio y hasta el final”.
— ¿Y cómo fue su relación con el expresidente Boric?
“Era buena la relación personal que había con el expresidente Boric, yo le tenía mucho cariño. Es una persona joven, impetuosa, venía recién saliendo de su primer período parlamentario y luego de haber sido dirigente estudiantil, fue intentando habitar el cargo con todos los errores que se pueden cometer en la juventud. Y terminó, yo diría, bastante más mesurado. Eso le significó algunos raspones desde su propio sector político que echaba de menos su dureza. Pero yo creo que lo que hizo fue intentar habitar el cargo y fue honesto”.
— ¿Y cuáles fueron sus mayores problemas?
“Es que hubo muchos anuncios y se los comió la burocracia. No se supo en el gobierno del presidente Boric desburocratizar procesos que eran críticos tanto en salud como en seguridad. No se supo. Lo dijimos varias veces. No había tiempo”.
— ¿Por ejemplo?
“En salud, por ejemplo, donde después de muchos anuncios no se pudo bajar la lista de espera. Podrán decir lo que quieran, disminuyeron algunos tiempos, incorporar algunas materias en fin. Pero mire, después del robo que hicieron las Isapres a los ciudadanos, y logramos tener un acuerdo político que, bueno, fue muy favorable para las propias Isapres luego del dictamen de la Corte Suprema; al final era un ajuste político. Y en ese ajuste político la derecha tuvo que aflojar y decir: ‘ok, ya no seamos tan duros con las Isapres, pero vamos a acordar una serie de modificaciones legales para el mejor funcionamiento de salud’. El proyecto de la Superintendencia de Salud ya lo despachamos a segundo trámite desde el Senado. Costó, al Gobierno le costó responder nuestras indicaciones, pero se quedó pegado en el camino”.
“…El proyecto de ley que nosotros despachamos en septiembre desde la comisión —yo presidía hasta hace dos semanas la Comisión de Salud—, el proyecto más importante que pudo haber sacado este gobierno y nunca le puso discusión inmediata. Porque metió la eutanasia, metió el aborto, se preocuparon de esas cosas y dejaron el proyecto que mejoraba los sistemas de los servicios de salud con urgencia mediana. Y eso mejoraba Fonasa, mejoraba la Compin, mejoraba Cenabast, creaba el servicio de salud digital en todo el país. Y ahí quedó pegado. Hay proyectos que el gobierno pudo haber impulsado con todo y ya ser ley de la República, y no lo hicieron, se enredaron con otras cosas”.
— Y pese a eso, ¿cree que Gabriel Boric tenga posibilidades si intentara volver a la presidencia en el futuro?
“Bueno, es un hombre joven. Yo creo que siendo tan cambiante el escenario político y ante la falta de liderazgo dentro del mundo progresista… porque gente con ganas seguro que hay montones, pero gente con capacidad de convocar, veremos, porque de momento no se ve. Y en ese contexto entonces tal vez un Boric más maduro, más adelante, si es que quiere jugar con todo el mundo progresista y sumarlo y agregarlo, me parece que es una carta. Siempre va a ser una carta. Pero de aquí a cuatro años más van a aparecer otras seguramente”.
Iván Flores: “Somos oposición”
Pero la mirada también se vuelve hacia su propio partido, la Democracia Cristiana, que atraviesa una etapa crítica.
— Hablemos de su partido, la Democracia Cristiana. ¿Cómo están las cosas al interior? Sabemos que están en fase de cambiar la directiva…
“Sí, y ya venció el plazo para las inscripciones. Debo decir que agradezco a muchos de mis camaradas que me pidieron ser candidato. Y la verdad honestamente le di una vuelta, pero hoy día creo que uno no puede tomarlas todas”.
— ¿No quiso postular?
“No. Yo hoy día estoy tratando de ser un senador decente. Espero tener comisiones, y eso es una crítica directamente a la oposición, porque no han sabido ser generosos ni ser amplios para poder distribuir las tareas. Bueno, si esto se logra, maravilloso; si no se logra, yo voy a hacer la pega igual. Pero no está en mis planes hoy día asumir ningún cargo en la Democracia Cristiana, porque cuando uno asume un cargo lo asume con todo, o mejor no lo asume. Y la Democracia Cristiana está en un momento muy crítico. Quien no entienda eso, la verdad es que no está entendiendo lo que está pasando en política.”
— ¿Qué tan crítico es el actual momento en la DC? ¿Está en fase terminal?
“No, no, yo creo que no. Yo creo que el mundo del centro político está desprovisto de liderazgo. Si dentro de la Democracia Cristiana empiezan a aparecer liderazgos que sean capaces de convocar a gente que no quiere seguir a los extremos —porque ya tuvimos un gobierno de izquierda dura—, la gente está esperando que aparezca alguna oferta de propuestas del mundo del centro político, de la centroizquierda, la centroderecha, pero más al centro político. Y eso hasta el momento no se ve”.
— ¿Entonces la Democracia Cristiana tiene que reafirmar, con nuevos liderazgos, su tradición de centro?
“Sin ninguna duda. No puede generar más confusiones a su propio electorado. Estoy hablando de la militancia, de la gente que ha votado por nosotros, que hoy día se confundió.”
— ¿Y la DC se va a instalar entonces como oposición?
“Sí, somos oposición, derechamente. Jamás podríamos nosotros ser parte de la derecha. Tampoco somos un partido de izquierda. El último mandato de la Junta Nacional nos definió como un partido de centroizquierda. No tenemos otro espacio. Pero la izquierda no nos quiso, digamos las cosas como son. No nos quiso y ahora sigue no queriéndonos”.
— ¿Y cómo evalúa usted lo de Eduardo Frei? Primero entregó su apoyo a Kast, y ahora se puso a disposición del Gobierno…
“No me gustó. La verdad, no me gustó. Y esto lo llevó a ser sujeto de una acusación en el Tribunal Supremo. Entonces hoy día cuando dice ‘estoy disponible’, yo creo que uno tiene un límite”.
— ¿Cuál es el límite?
“Mire, está bien la foto. Yo defendí al presidente Frei por la foto (con Kast). Tal vez si la candidata (Jeannette) Jara le hubiese pedido una foto, también se la hubiese tomado, no lo sé. Pero en este caso, según la prensa hay una postura de Frei de ser parte del gobierno, porque ser representante ante el mundo asiático es ser parte del gobierno como una suerte de embajador. Y eso claramente no cabe. El presidente Frei tiene que tomar una decisión: o entra a trabajar al gobierno o se alinea con su partido. Y su partido ha definido ser oposición”.
— ¿Qué le diría usted hoy a su partido, militantes y la gente que aún sigue con ustedes en este momento crítico?
“Yo les diría, primero, que tengamos fe de que vamos a ser capaces de proponer al mundo moderado, al progresismo moderado, alguna alternativa. Eso es primera cosa. Lo segundo, es pedirle a quienes son líderes demócratacristianos que actuemos todos con un poquito más de humildad, de amplitud, con más tolerancia, y entre todos redefinamos el rumbo de la DC. El humanismo cristiano sigue tremendamente vigente. Tenemos que aterrizar ese concepto y diferenciarnos de los demás con cosas concretas, hablarle a la gente en palabras sencillas y claras, comprometiéndonos a hacer cosas y actuar en consecuencia, no haciendo jugarretas”.
Ningún seremi nombrado en Los Ríos
Antes de terminar, el senador vuelve a lo que más le preocupa: su región. No es casual. Iván Flores ha pasado buena parte de su carrera pública en Los Ríos: fue concejal, gobernador de Valdivia y también el primer intendente cuando se creó la región en 2007. Por eso, cuando habla de su región lo hace desde una historia política ligada casi por completo a ese territorio.
— Usted representa la región de Los Ríos, que es parte de la macrozona sur. ¿Qué urgencias concretas ve usted en la zona y que el Gobierno debería abordar de inmediato?
“La verdad es que hemos sido postergados en la región de Los Ríos en cuestiones estructurales muy importantes. Las dobles vías de acceso a la ciudad capital por ejemplo, casi todos los meses tenemos muertos tanto en la salida hacia el sur como en la salida hacia el norte. Una carretera que ya no da para más en su congestión y en sus formas. Ya son tres gobiernos donde se han venido buscando fórmulas para poder tener una doble vía y hasta el momento recién se están anunciando licitaciones, pero no sabemos qué va a pasar”.
“Lo segundo es el Hospital Base Regional de Valdivia, desde principios de 1900 fue el Hospital Regional del Sur. Después fue el primer polo oncológico. Luego fue el primer centro de sangre del sur. Y hoy día es un vejestorio que está allí siendo normalizado por tercera vez. O sea, lo parchan y lo recontraparchan. Teníamos el compromiso del gobierno anterior de iniciar el proyecto y finalmente terminamos en nada”.
“Y lo otro es el tema de vivienda, por supuesto. Tenemos un Serviu ralentizado y con serias dificultades presupuestarias y capacidad de gastos”.
— Y en ese sentido ¿se hace urgente que el presidente Kast viaje pronto a la zona para enfrentar todas estas situaciones que usted describe, pero en terreno?
“Siempre es bueno que un Presidente de la República y los ministros de la cartera se apersonen y lleguen. En todo caso, yo creo que el presidente Kast hoy día tiene lío de marca mayor producto del atolondramiento en el inicio del gobierno. En la primera semana se han comprado todos los numeritos que no deberían haberse comprado, y gratuitamente. Así que yo creo que va a tener que salir de este atolladero y empezar a ver cómo conduce y cómo administra la institución del país. Además, ¿a qué va a ir el presidente Kast si no hay ningún seremi nombrado todavía? No tiene gente a quién darle instrucción y eso a mí me parece inaudito, como si no hubiese gente preparada para poder conducir… Y yo espero que no terminen llevándolos todos de Santiago, como ya ocurrió una vez. Ojalá que no sea así”.
— Usted ha sido concejal, fue gobernador, diputado, ahora senador. Participó como delegado en la creación de la región de Los Ríos. ¿usted se siente un caudillo en Los Ríos?
“No, para nada”.
— Pero… ladra fuerte…
“No, no… yo me siento un ciudadano más con una pega distinta, nada más. Mis conciudadanos me han dado oportunidad, porque además fui el primer intendente. He tenido oportunidad de ir conociendo la administración pública y también en el mundo privado. Pero eso lo tomo con absoluta humildad. Yo no creo en los caudillos y jamás he actuado como caudillo, por lo demás. Yo creo en la meritocracia y en que los cargos públicos deben ser ganados por capacidad nada más”.




